Columna Desde mi espejo
La lentitud de Carl Honoré
Haydée de Lev, actriz
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El escritor canadiense Carl Honoré no lleva reloj. Dice que no lo necesita y que así vive más feliz. Su norma es hacer las cosas despacio, saboreándolas.
Para él, vivir despacio no es perder el tiempo, sino ganar en calidad de vida, explica este escritor que saltó a la fama con su primer libro "Elogio a la lentitud". Antes vivía pasando por la vida corriendo, en lugar de vivirla. Comía rápido, leía rápido, estaba atrapado en una carrera contra el tiempo, asegura.
El escritor explica que este cambio radical surgió mientras le contaba cuentos a su hijo a la hora de dormir, y llegó al punto de comprar una colección de cuentos condensados en un minuto, lo cual le pareció, una “idea genial para un padre apresurado”.
Pero pronto se daría cuenta que todo había llegado a un punto casi absurdo. Fue a partir de ese momento cuando comenzó a rechazar “la cultura dominante de la velocidad”.
Honoré admite que no es fácil llegar a este punto. Al hecho de darse cuenta que es mejor vivir más despacio ante un mundo que no se detiene ante nada, y que no vamos a cambiar de la noche a la mañana, porque hemos vivido por lo menos 150 años de aceleración constante.
Carl Honoré está convencido de que el malestar que hay en el mundo se debe a la falta de ese contacto humano que se sacrifica en el altar de la velocidad
Periódico Al Día. 4 de agosto de 2007.

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