Niña mala: Confite difícil de digerir
Gabriel Gutiérrez R.
gutgabriel@gmail.com.
Hard Candy, 2006
Director: David Slate; Ellen Page, Patrick Wilson, Sandra Oh
EE.UU. Thriller psicológico.
99 minutos
Las distribuidoras de películas de nuestro país continúan subestimando la inteligencia de los espectadores. “Niña Mala” fue estrenada en abril del 2006 en Estados Unidos, y su devedé fue lanzado el 19 de setiembre del mismo año, aun así es promocionada como una película nueva, de cine independiente estadounidense y participante en varios festivales; no los principales festivales ya que las ramitas que simbolizan festivales ya han sido tan sobre utilizadas que haber participado en algún festival de segunda no asegura la calidad de ninguna película, como lo demostró la mega producción costarricense “Caribe” (Esteban Ramírez, 2004),
La temática de “Niña Mala”, gira alrededor de la pedofilia. Jeff Kohlver (Patrick Wilson) es el adulto de 32 años que intenta seducir a Hayley (Ellen Page), una “ inocente niña” de 14 años, quien al inicio es presentada con un sweater de color rojo vivo, haciendo clara alusión a Caperucita Roja.
Después de los primeros 15 minutos nos damos cuenta que se pretende representar el cuento infantil a la inversa, siendo Caperucita más mala que el Lobo, y nos aleja de los aspectos psicológicos para entrar a un cuasi soliloquio de Hayley tratando de justificar la manera en que tortura y castiga a Jeff. También se pierde el elemento principal de la trama, la pedofilia.
La corta edad de Hayley hace risible todas sus acciones y conversaciones. No es creíble que una niña de 14 años tenga esa inteligencia y astucia.
Esta es la principal falla de la cinta. Se van creando cuestionamientos sobre las acciones de la niña a lo largo de la hora y media que dificulta prestar atención a las tediosas conversaciones o creer lo puesto en escena. Hayley trata de recordarnos que sigue siendo una niña cometiendo errores infantiles, pero lo único que hace es contribuir a descifrar fácilmente los supuestos puntos de quiebre de la historia. Toda la sorpresa se pierde.
Según el cineasta Frank Capra, a los espectadores se ‘les debe dar algo por qué preocuparse, alguien por quién preocuparse y sentir, para ganarse al público y compenetrarlo en la cinta’. David Slate fracasa en este sentido. No construye ningún puente entre los personajes y el público, principalmente por la falta de credibilidad en el personaje de Hayley y la carencia de profundidad en el personaje de Jeff.
Lo único que se podría resaltar en la película es la consistencia en la actuación de Ellen Page (X-Men 3) como la caperucita roja castigadora.
Con este currículo, ¿vale la pena pagar la entrada al cine?, la respuesta es un no en mayúscula. Mejor vayan a su Video Club más cercano y se ahorran el dinero del cine. De una vez se quedan sentados esperando ver cuando la cartelera traerá películas de calidad.
Suplemento Abanico La Prensa Libre 9 de agosto de 2007

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