Columna Pido la palabra
¡Que caiga un chaparrón!
Ana Coralia Fernández, periodista
paradigma@racsa.co.cr
Abocados como estamos a la discusión que culminará en octubre en un sí o un no al TLC, vale preguntarse sobre el tono de ambas posiciones.
Por una parte, “los del No”, como se ha llamado a los que se oponen a la firma del tratado, han asumido la posición cívica oficial y envían un mensaje contundente a todos los que vayan con el “Sí”: ir por ese rumbo es ser antipatriotas.
Por otra parte, “los del Sí” descalifican todos los argumentos que fundamenten una actitud prudente y reflexiva del TLC, y aducen que todos los términos del convenio que preocupan a los costarricenses son producto del fanatismo y la falta de visión.
¿Quién tendrá la razón?
La cuenta regresiva hacia el 7 de octubre sigue corriendo y la mayoría silenciosa, la misma que pasa de largo en las elecciones nacionales, la misma que por su tamaño y poder de decisión es la que tiene el peso de lo que hagan los de arriba y dejen de hacer los de abajo, queda en el medio de la incertidumbre sin una información clara e iluminadora que le ayude a tomar una decisión acorde con sus valores y los tiempos.
¿El abstencionismo triunfará de nuevo?
Finalmente será nuestra conciencia la que nos lleve a las urnas.
El criterio de nuestro pueblo decidirá, más que el futuro del país, cuánto y cómo participará Costa Rica en el mundo y qué será de nosotros mismos.
¿Quedaremos atrapados para siempre entre un “Sí” y un “No”? ¿Será que lo que le urge a la Patria es la unión de sus hijos para fortalecerla y unificarla?
periódico Al Día 20 de agosto de 2007.

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