APRENDA A PERDONAR
Juan Luis Mendoza
Se pregunta Bernabé Tierno Jiménez: “¿Deseas aprender a perdonar?”. Y se responde él mismo: “Pues te felicito, porque no has podido tomar una decisión más sabia e inteligente en tu vida ni que pueda beneficiarte más, que amplíe más la capacidad de tu conciencia, te haga más feliz y te proporcione más libertad interior”. Algo más adelante afirma que “el perdón es la asignatura fundamental”.
Hay quienes han aprendido a perdonar no dándose por ofendidos; en ese caso el perdón se llama comprensión y excusa. No se “sienten” ofendidos por eso, por que comprenden, porque excusan, no sufren ni tienen nada que perdonar. La conocida sentencia del P. Larrañaga: “Si supiéramos comprender no habría nada que perdonar”.
No es fácil llegar ahí, no es común entre los humanos. Hay que aprender a perdonar siguiendo un camino más azaroso, más largo y difícil. Se lo indico a continuación:
Descubra del modo más objetivo posible quién y qué cosa le ofende. Si es necesario y durante unas semanas, tome nota por escrito de las personas, circunstancias y cosas que le ofenden y la medida y frecuencia de las ofensas; también de cuál es su respuesta. Si lo cree conveniente acuda a algún familiar o amigo que le ayude en el trabajo emprendido de aprender a perdonar.
Sobre esa base y habiendo dado el primer paso, empiece a saber perdonar aquellas simples bromas u ofensas mínimas en las que usted más fácilmente se da cuenta de que no ha habido mala voluntad e intención y que se trata de algo pasajero e intrascendente.
Dedique unos cuantos días a ponderar lo bien que se siente al ser capaz ya de perdonar esas pequeñas ofensas, siendo comprensivo y tolerante; lo que no ha de significar que no aclaremos oportunamente a las personas lo que no nos gusta que digan o hagan; pero sin juzgar ni condenar y menos aún guardar dentro sentimientos de venganza.
Sigo con el tema otro día, Dios mediante.
Diario Extra 25 de agosto de 2007.

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