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RESONOCO

04/09/2007 GMT 1

Clima organizacional

marfuerte @ 00:22

Lic. Miguel Miranda Sandí *
Cuando se hace un análisis sobre el clima organizacional de una determinada institución se piensa que -en alguna medida- las cosas que no funcionan del todo bien, tiendan a cambiar positivamente. Entre ellas, el comportamiento humano, que es la razón misma de la existencia de las organizaciones, especialmente cuando valoramos su función estratégica en el seno de la sociedad.

Siempre se nos ha dicho que un cambio institucional empieza por uno mismo, pero -reconozcamos- esto no resulta del todo fácil porque la esencia humana es sumamente complicada. Aún cuando cada quien interiorice este asunto, es decir, lo que uno debe cambiar para mejorar las cosas, siempre saldrá a flote la condición humana, aquella, que nos desnuda tal cual somos y que evidencia que podemos cambiar a conveniencia.

A veces el contexto interno de la institución se vuelve un infierno, motivado muchas veces por ciertas personas que piensan que la institución les pertenece y que pueden hacer y deshacer sin importar los derechos laborales y la misma condición humana. Se sienten dioses del Olimpo, y les cuesta reconocer que son tan mortales como todos los demás, pero lo peor de todo, es que estas nefastas personas se presentan como “buena gente”.

Como dirían nuestros abuelos, como “santas palomas” que dan una imagen de bondad pero que en el fondo -y en la vida real- son los peores obstáculos para desarrollar a lo interno de las instituciones un clima organización saludable y sano. No les importa -y ni siquiera se inhiben- exigir a los funcionarios trabajar en condiciones antirreglamentarias, como si el poder que ostentan fuera ilimitado y arbitrario.

Y lo más lamentable -porque de verdad lo es y mucho- es el comportamiento de aquellos que a espaldas cuestionan estas prácticas abusivas, pero que son las principales fuentes del “correo de brujas”, llevando cuentos y chismes de pasillos solamente para ganarse el favor de los superiores que de otra forma no lo conseguirían, ni por talento ni por capacidad profesional.

Desde luego que todo esfuerzo por lograr un excelente clima organizacional es válido y sumamente necesario, pero tampoco se puede dejar todo al cambio personal, porque si este no llega -como sucede en la realidad- entonces estaremos siendo cómplices de muchas barbaridades que se suceden en las instituciones. Obviamente, no todo es malo, Dios nos libre de caer en la teoría de la conspiración.

De hecho son más las cosas buenas que suceden, como por ejemplo el saludo cordial y la auténtica solidaridad de algunos compañeros. Actos de bondad que ayudan a seguir forjando la senda de la dignificación del trabajo y de la amistad pura y sincera. Por ello, vale la pena seguir construyendo esperanzas, cultivando el amor y forjando un ambiente laboral donde no tienen cabida – al menos en el corazón – la envidia y la intriga.

*Profesor Universitario

periódico La Prensa Libre 30 de agosto de 2007.

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