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RESONOCO

04/09/2007 GMT 1

Columna PRISMA

marfuerte @ 00:48

EL ÁRBOL DESORIENTADO
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Los sábados me gusta aprovechar este espacio para tratar temas positivos, reflexiones que nos saquen de la rutina diaria que sin lugar a dudas termina cansando a todos, y es que el estrés que generan los temas cotidianos acaban agobiando a las personas, y por eso más de uno considera que en la vida todo es feo, que hay que vivir para trabajar y no trabajar para vivir, olvidamos las cosas lindas, compartir con la familia y los amigos, en fin... por amargados no disfrutamos las maravillas que Dios nos proporciona.

Es por eso, y aprovechando que hoy los padres y los hijos tienen más tiempo para compartir que les recomiendo leer juntos la reflexión que me envió un amigo lector, estoy seguro que los ayudará a ser más positivos y generará un cambio importante en sus vidas. Dice así: Lo que a usted le falta es concentración, le repetía el manzano al roble: Si realmente lo intentas, podrás tener riquísimas manzanas, ¡ve que fácil es! No lo escuches, pedía el rosal. Es más sencillo tener rosas y ¡ve que bellas son! el árbol de roble desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación de aquel árbol, exclamó: No se preocupe, el problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la Tierra. Yo le daré la solución.

No dedique su vida a ser como los demás quieran que sea. Sea usted mismo, conócete... y para lograrlo, escucha la voz interior. Dicho esto, el búho desapareció. ¿Mi voz interior? ¿Ser yo mismo? ¿Conocerme?... Se preguntaba el roble desesperado, cuando de pronto, comprendió. Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole: Jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Eres un roble, y su destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje... usted tiene una misión: ¡Cúmplala!
Aquel árbol se sintió fuerte, seguro de sí mismo, y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado. Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.

¿Cuántos de ustedes serán robles que no se permiten a sí mismos crecer?... ¿Cuántos serán rosales que por miedo al reto, sólo dan espinas? ¿Cuántos, naranjos que no saben florecer?
Amigos lectores... es importante que entienda que en la vida, todos tenemos un destino que cumplir y un espacio que llenar. No permitamos que nada ni nadie nos impida conocer y compartir la maravillosa esencia de nuestro ser. ¡Nunca lo olviden! Podemos empezar ya a dar los primeros pasos hacia la cumbre del éxito. Póngale atención a su yo interior y déjelo actuar, de eso depende su felicidad y la de la gente que lo quiere y lo necesita.
Diario Extra 1 de setiembre de 2007.

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