Columna Esquina del cacique
Pobrecitos los árbitros
Leonel Jiménez, periodista
redaccion@aldia.co.cr
El tema del arbitraje es infinito y polémico, les llaman juez, “sopla pitos” y más, todavía no se sabe quien fue el valiente que dirigió el primer partido, ni donde lo “enterraron”.
Labor muy delicada y paupérrimo reconocimiento económico, verdaderos amateurs entre profesionales. Técnicos, jugadores, preparadores físicos, médicos, gerentes, directores de mercadeo, prensa, etc.
Todos reciben mejor paga que aquel que corre 90 minutos con una espada entre pecho y espalda. Que debe dominar con inteligencia 17 reglas, que se ven simples, pero a la vez muy complicadas, alrededor de las cuales se mueve o detiene el espectáculo más importante del mundo.
Eso sí, cuando se trata de despotricar contra ellos, se escuchan los epítetos más variados y selectos, denigrar la persona del árbitro y destrozar su personalidad es cosa de todas las semanas. El grito camuflado y cobarde con mentadas de madre a veces en coro, es familiar en todos los estadios.
La discusión por los fallos arbítrales en nuestro fútbol han sido por siempre y en ella participamos todos. Han desaparecido generaciones de árbitros, las comisiones de arbitraje se cambian todo el tiempo, y el réferi sigue siendo el escudo de los dirigentes, técnicos, jugadores y fanáticos, que los usan para tapar sus desaciertos.
Hoy se va Édgar Durán por alterar el orden de los reglamentos, ya no tenía espacio para seguir, reiteradas discrepancias, recusado por 8 equipos, en la mira de todos, el ánimo por el suelo. La decisión es buena para el señor Édgar Durán, quien ahora podrá disfrutar en familia, la tranquilidad de su hogar.
periódico Al Día 4 de setiembre de 2007.

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