Columna Pido la palabra
“Ludomanía”
Ana Coralia Fernández, periodista
paradigma@racsa.co.cr
Desde hace cuatro años irrumpieron en el permisivo país de la diversión de los niños y adolescentes.
Revestidas de entretenimiento inocente, en su caja de cristal atesoraban chucherías como peluches y premios. Otras presentaban un minuto de fantasía a cambio de cien pesos.
Las “maquinitas” llegaron para quedarse e inducir a nuestro tesoro más valioso -la juventud- a introducirse en el oscuro mundo del juego, la adicción y el vicio. Entonces, los muchachos se congregaron en las pulperías y abastecedores de todo el país alrededor del nuevo ídolo.
Ahora todos nos rasgamos las vestiduras y se han implementado operativos para irlas destruyendo y sacarlas del mercado.
Me parece bien el esfuerzo, pero me pregunto por qué nos toma tanto tiempo darnos cuenta de lo nefastos que pueden ser estos intrusos en nuestra cultura y sobre todo aquellos que están en contacto directo con el sector más vulnerable de nuestra población.
¿Es que no nos importa lo que vean, hagan y consuman nuestros niños y jóvenes con solo que estén a 25 metros de la casa?
Ahora hasta le pusimos nombre bonito a la adicción al juego que generan las dichosas máquinas: ludomanía. Nos encanta a los ticos ponerle nombre difícil y sofisticado a lo que tiene cuerpo de chancho, olor de chancho y rabo de chancho.
Ojalá encontremos además de nombre, una solución y alternativas para que nuestra juventud encuentre alicientes y oportunidades en esta difícil etapa de supervivencia.
periódico Al Día 3 de setimbre de 2007

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