Mentalidad perdedora
Editorial
El fútbol es el deporte rey en Costa Rica. Sin embargo, pareciera que los aficionados están condenados a sufrir eternamente, debido a la mediocridad de muchos de los principales actores de esta disciplina.
De cara al Mundial de categoría Sub 17, que se celebra en Corea, observábamos una selección que carecía de los principales fundamentos futbolísticos, como para encarar una competencia de este nivel.
Sin embargo, desde hace varios años las selecciones menores costarricenses han topado con la suerte de que el esquema de la eliminatoria favorece las posibilidades de clasificación. Cuando se arman dos grupos con equipos tan malos o peores que los nuestros, es muy fácil avanzar hacia el Mundial, como ha ocurrido recurrentemente aquí en la zona de la Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe de Fútbol (Concacaf).
Dentro de ese contexto, se han integrado equipos con jugadores que no responden a un perfil específico, sino que se busca por allí a quienes puedan hacer ciertos malabares con el balón. Casi como si ese fuese el único requisito para llegar a una selección.
Pasó lo mismo esta vez, pero la clasificación hizo a los dirigentes y a los miembros del cuerpo técnico olvidar los problemas. Incluso, después que el equipo lució pésimo en los Juegos Panamericanos, a un mes del Mundial, de nuevo todos se cobijaron en las excusas, aduciendo que el objetivo era el Mundial y no los Juegos.
Ya en el Mundial, no hubo confianza en las capacidades propias. El equipo nacional siempre jugó con la premisa de que el equipo contrario era mejor y, por tanto, había que tener miedo. Al final, mayor confirmación de esto no podía haber. Después de perder ante Parú, por errores en el manejo táctico de las jugadas a balón parado, se repitió la historia ante Argentina, cuando el equipo costarricense apareció lleno de temores y, de nuevo, no supo manejar la marca en las jugadas a balón parado.
Pero, a pesar de que eso ya era suficiente problema, quedaba más: después del juego, el técnico Gerardo Ureña se dejó decir que si no hubiese sido ante Argentina, el equipo patrio hubiese avanzado a la tercera fase.
Si eso lo unimos a su promesa previa de que esta Sub 17 haría historia en el Mundial llegando más lejos que ninguna otra, la verdad es que es claro el fracaso.
Solo que, como el mundillo futbolístico costarricense tiene muchas particularidades, ya antes del juego contra Argentina y por el simple hecho de haber pasado a la segunda ronda, el presidente de la Federación Costarricense de Fútbol (Fedefútbol), Euardo Li, adelantaba que el técnico podía estar tranquilo porque mantenía su puesto.
Todo esto refleja con amplitud la mediocridad que impera en el fútbol costarricense. Mientras estas cosas no cambien, el balompié nacional seguirá asistiendo a los mundiales apenas para llenar un lugar, pues todos se seguirán dando por satisfechos con la clasificación.
periódico La Prensa Libre 3 de setiembre de 2007.

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