¡Justo!
Pocas veces resulta un benemeritazgo patrio tan justo
Eladio Jara Jiménez
eladiojara@yahoo.com
Ingeniero
Conocí a Jorge Manuel Dengo cuando era un muchacho recién llegado de los Estados Unidos con su título de ingeniero civil.
En Heredia teníamos entonces una planta eléctrica que solo alumbraba de noche. La luz llegaba a las cinco de la tarde y se iba a las seis de la mañana. La plantita solo generaba 250 kilovatios.
En eso aparece el ingeniero Jorge Manuel Dengo hablando de construir una planta de 2.000 kilovatios.
¡Qué es eso! ¿Por qué tan grande?, decían en Heredia.
Hubo intelectuales y políticos que consideraban el proyecto imposible por la enorme inversión o deuda en que incurriría la Municipalidad. Alguno de ellos dijo: “Denguito, olvídese de eso, aquí las plantas eléctricas solo hablan en inglés”.
Dentro de las muchas opiniones adversas que se oyeron en una reunión que tuvo lugar en la Escuela República Argentina, se levantó Rafael Sequeira, industrial de un aserradero, para decir que era necesario y conveniente para el desarrollo de la ciudad apoyar la idea de la nueva planta. También Belford Prendas, el presidente municipal, se manifestó de acuerdo.
Finalmente, la Municipalidad decidió hacer caso a Dengo y emprender la construcción de una nueva planta de 2.000 kilovatios en Carrillos de Poás, para surtir de fuerza eléctrica a Heredia.
Aquella obra la realizaron profesionales costarricenses. Con Jorge Manuel al mando, recuerdo que también participaron en el proyecto los ingenieros Federico Baltodano, Óscar Cadet, Germán Herrera y Carlos Corrales.
Fructífera semilla. Ese proyecto fue la semilla que más tarde se convirtió en el Instituto Costarricense de Electricidad. Jorge Manuel Dengo, contando con la gran experiencia del personal que había construido la planta de Heredia, logró convencer a don Pepe Figueres, en 1949, de que había que fundar una institución autónoma para generar la electricidad que el país necesitaba para su futuro desarrollo.
Esta institución que hoy nos tiene alumbrado todo el país fue una creación de Jorge Manuel Dengo.
Que le pongan en el pecho la insignia de benemérito de la patria, pues pocas veces ha habido tanto mérito para justificar tal reconocimiento.
periódico La Nación 5 de setiembre de 2007.

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