EL CLUB DE LA SILLA Y LA BOTELLA
Rigoberto González Badilla
¡Protesto!
Se abre el telón: un bar, dos grupos de amigos, dos discusiones, un tema: el TLC entre Centroamérica y Estados Unidos.
Se cierra el telón.
Se abre el telón: una discusión acalorada, sí, no, sí. Se exaltan los ánimos, con tragos de por medio, un sindicalista agrede a un abogado. El del no arremete con silla y patada, el del sí responde con puñetazos. El resultado: la cara del sí moreteada, los ojos con visible lesión por la golpiza, página en periódico, minutos en tele y una denuncia interpuesta ante las autoridades. El del no niega su presencia en el lugar de los hechos.
Se cierra el telón.
Se abre el telón: el exclusivo “lounge” del Club Unión, música clásica de fondo, una mesa, un “grupo de amigos”, un tema de discusión: el TLC entre Centroamérica y Estados Unidos.
Se cierra el telón.
Se abre el telón: la discusión sube de temperatura. Sí, no, sí, no sí… Se exaltan los ánimos, copas de por medio, los socios del exclusivo club se levantan en un arrebato de “vehemencia intelectual”. El del no toma su botella y golpea al del sí, ex ministro por cierto, y le propina un certero botellazo en la frente. El resultado: siete puntadas en la frente del sí. El del no abandona el recinto, una página en el periódico y la usual evasiva del presunto agresor.
Se abre el telón: El salón municipal de Zarcero, trece muchachos escandalosos, una tumbacocos y las usuales consignas contra el TLC. Un joven le grita “¡hp!” y malparido al Presidente, quien sesiona con un grupo de líderes comunales en los altos de un edificio. Abajo, un diputado que apoya el No, exige entrar al recinto, un agente de seguridad le impide su entrada. Empujones y empellones. El resultado: una sonada protesta del legislador del No y su fracción por el suceso, exigen investigación.
Se cierra el telón.
Las tres escenas muestran algo en común: la intolerancia, “la pasión y fanatismo” mal encauzados al que hace referencia un diputado del No en la prensa. Y el resultado: mis hijos, los suyos y los de mis vecinos viendo el espectáculo. Ese es el ejemplo que le prestan los adultos a nuestros niños.
No me extrañará entonces, con ese antecedente, inscribir gratuitamente a nuestros niños y jóvenes al club de la silla y la botella al que muchos se han unido recientemente so pretexto de defender sus posiciones.
¡Qué bajo hemos caído!
*Ciencias Políticas, Universidad de Costa Rica
Diario Extra 10 de setiembre de 2007.

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