Columna A FONDO
José A. Cabezas
jcabezas@racsa.co.cr
Un lector afín al No al TLC me escribe y pide que opine sobre el memorando de Kevin Casas. Lo voy a hacer públicamente: Para elevar una idea o una práctica al punto de que la demás gente la siga, lo más normal es exponer el valor, pero a la vez, el disvalor.
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Veamos: para incentivar la lucha contra el dengue, hay que despertar el miedo a la enfermedad; para incentivar el uso del cinturón de seguridad, hay que crear el miedo a las lesiones que provoca un accidente; para compeler a una sociedad a una conducta correcta, hay que despertar el miedo a la cárcel; para pedir a los conductores que no manejen borrachos, han mostrado escenas para provocar el miedo a la muerte.
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La estrategia es tan infantil que de niños nuestros padres nos obligan a comer metiéndonos el miedo a que si no, “en la noche nos come el Coco”.
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Los opositores al Tratado de Libre Comercio han utilizado esta táctica profusamente: intentan que tengamos miedo a perder el agua, miedo a perder la soberanía, miedo a que nos quiten la Isla del Coco, miedo a que las medicinas se vuelvan más caras, miedo a…, miedo a…
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Si el vicepresidente Casas y el diputado Sánchez sugirieron la misma estrategia, su pecado fue haber dejado por escrito lo que todo el mundo practica. Falta de tacto, falta de prudencia o exceso de confianza de que estos documentos no fueran a llegar a otras manos. Ingenuidad, diría yo, pues en Costa Rica todo se cuenta. Es una característica.
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Y pusieron una palabra ideal para satanizarla: “miedo”. Jugar con el miedo. Los cigarros y las bebidas alcohólicas, en su publicidad, provocan subliminal o directamente, el miedo a la soledad. Cuando los anuncios de ropa o de vehículos sugieren al público que “se distinga”, le están despertando el miedo a pasar inadvertido por la vida.
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Por eso, vuelvo a decirlo: hay política barata en esta campaña del TLC. De un lado y del otro. Cuando se presenta este memorando como algo infernal, se está creando una imagen falsa. Y eso es engañar, lo que, casi a gritos, reclamó Mario Devandas que hacen los del Sí, en el último debate por Canal 13.
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El insulto sí es hijo directo del miedo. Y de eso oímos mucho.
periódico La Prensa Libre 10 de setiembre de 2007

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