¿Comunismo Ligth?
Ocean Castillo Loría.
Los programas de radio nos siguen dando material para aclarar conceptos que ya sea por desconocimiento o mala fe, se distorsionan o se les cambia su sentido. El pasado 11 de septiembre, en un programa de este tipo, se tuvo como invitado al Lic. Otto Guevara Guth, dirigente del partido Movimiento Libertario.
En dicho programa, el señor Guevara G. expresó que la socialdemocracia era un comunismo “light” o atenuado, esto, por cuanto esta ideología política plantea la intervención del Estado en la economía.
Sirvan las siguientes líneas para aclarar tal afirmación. En principio, debe reconocerse que ninguno de los proyectos de esta ideología concretada en Costa Rica, desmejoró o desmejora la democracia costarricense.
Desde 1948 hasta la fecha se han realizado un importante número de elecciones presidenciales, en las cuales, han gobernado tanto corrientes socialcristianas, socialdemócratas y hasta neoliberales (Introducidas tanto en el PLN como en el PUSC), pero en ningún momento, alguna de esas corrientes ha desconocido el triunfo de los opositores.
Nadie podrá negar que nuestro sistema de partidos corresponde al propio de una democracia política, y nadie podrá negar que el fortalecimiento de ese sistema de partidos se debe en mucho al aporte de la socialdemocracia.
En el ámbito económico, nadie puede negar que la socialdemocracia ha permitido el accionar y fortalecimiento de la empresa privada y que el accionar del Estado, con sus virtudes y defectos, ha tenido la premisa del servicio.
Dicho fortalecimiento de la empresa privada queda patente no solo con las empresas nacionales, sino, con las claras políticas de atracción de inversión extranjera directa, tal es el caso de INTEL en la administración Figueres Olsen. Del mismo modo, los defectos del aparato Estatal han intentado subsanarse. Por ejemplo, durante la misma administración, se permitió a la banca privada el competir en el ámbito de la apertura de cuentas corrientes.
Cabe la pregunta: ¿Son estas medidas las propias de un comunismo light? La respuesta es no.
De la misma forma, nadie puede negar, que con sus virtudes y defectos el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) le ha dado un importante servicio al país. Esa, entre otras razones, es el motivo del benemeritazgo al Ing. Jorge Manuel Dengo.
En la esfera social, es innegable la aparición y fortalecimiento de la clase media costarricense, clase media que hoy por hoy debe debatir su existencia dada la concentración de la riqueza que fortalece a una clase alta reducida en número, la misma
clase alta que sabe que la mano invisible del mercado coadyuva a concentrar esa riqueza.
No puede cerrarse los ojos al hecho de que en nuestras zonas rurales los avances sociales se deben a la obra de las ideologías reformistas como la socialdemocracia y el socialcristianismo, ese del Dr. Calderón Guardia. Valga decir que pese a las diferencias entre ambas visiones ideológicas, estas concuerdan en respetar al mercado en la producción de la riqueza, pero consideran que el Estado debe intervenir en su distribución. Está claro que sería injusto no reconocer en este contexto, el aporte del marxismo defendido por el Lic. Manuel Mora Valverde y la visión humanista cristiana de Monseñor Víctor Manuel Sanabria Martínez. ¿Podrá decirse lo mismo de la derecha profunda del Movimiento Libertario?
Sería injusto no reconocer que en administraciones como las de Figueres Ferrer y Oduber Quirós, se llevó a cabo una política de salarios crecientes, contrario a ideologías que consideran las garantías sociales y el bienestar del trabajador como obstáculos para el ejercicio del libre mercado, que en muchísimos casos, aumenta el empleo informal y por ende, la pobreza de los obreros.
Sería injusto no reconocer que gracias a la concreción de los proyectos propios de las ideologías reformistas, en este país se ha dotado de vivienda digna a la población. ¿Será acaso esto comunismo light? Quizás moleste a algunos sectores el que el Estado haya asumido esta función, pero lo cierto es que es poco probable, para decir lo menos, que esto haya sido posible en un régimen libertario.
Tampoco puede negarse que de un modo u otro, se dio un avance educativo importante, incluyendo la facilidad de acceso a la educación secundaria. El Estado abrió muchos colegios, en medio de un sinfín de problemas de infraestructura y curriculares. Valga decir que dicho esfuerzo Estatal no impidió el ejercicio de la educación privada. ¿Comunismo light?, no, simple y llano respeto a los valores republicanos y a la necesidad de brindar contenido social a la democracia.
Así las cosas, entre aciertos y errores, en condiciones positivas y negativas, Costa Rica ha crecido y se ha desarrollado. Lo que no se ve por ningún lado es el mentado “comunismo light”.
¿Cómo puede hablarse de “comunismo light” cuando gracias a la socialdemocracia hay una interesante red de instituciones autónomas? Cualquiera que haya leído lo básico de la literatura comunista, sabrá que una de sus características es el centralismo. En el libertarismo este no es un problema, porque muchas de esas instituciones no existirían.
Nadie puede decir que por la socialdemocracia se vive más oprimido, más pobre o esclavizado. Ningún avance promovido por la socialdemocracia ha irrespetado los derechos o libertades básicas tanto individuales como colectivas.
La socialdemocracia y el socialcristianismo, surgen como una reacción al liberalismo que tanto agrada a los libertarios. Resulta cierto que ese grupo de ideas llevó progreso a ciertos países, a costa de la miseria de sus trabajadores. Esas mismas reacciones fueron las que dieron origen al marxismo. Son estas mismas reacciones las que permitieron acceder al poder al socialismo democrático en Argentina, Brasil y Uruguay entre otros países, Son estas mismas reacciones las que han acercado a la presidencia de Guatemala a Álvaro Colom y las que han promovido regímenes como los de Chávez y Morales en Venezuela y Bolivia respectivamente, estos últimos, más cercanos al marxismo.
En suma, tanto la socialdemocracia como el socialcristianismo buscan, a pesar de sus diferencias, finalizar con las injusticias producto del liberalismo económico, sin violar los principios del liberalismo político.
Estas ideologías reformistas no ven adecuado que tanto el poder económico como el poder político se concentre en pocas manos. Por eso, contrario al comunismo, se defiende el sistema democrático donde se respeta la voluntad popular.
Ahora bien, si se analizan los resultados de las últimas elecciones presidenciales, resulta que, la derecha profunda del Movimiento Libertario y la izquierda populista, obtuvieron 8,48 % y 0,14 % respectivamente. Es decir, la mayoría de los votos lo obtuvieron aquellas opciones más cercanas al reformismo que hemos venido explicando.
Por si fuera poco, aún está caliente la polémica por la que la diputada Evita Arguedas abandona esa derecha profunda, por el dogmatismo, por su inflexibilidad, por su incapacidad de observar que ahora más que nunca la negociación es necesaria para bien del país.
Parafraseando a Lincoln, la socialdemocracia entiende que: “el gobierno debe hacer por su comunidad todo lo que ellos deberían hacer pero no hacen bien por su condición de individuos, pero permite también a los individuos actuar como tales, cuando el gobierno no lo hace bien”.
Donde la derecha profunda ve “comunismo light”, se ve acción, donde la derecha profunda ve interferencia en la dinámica empresarial, se ve gestión gubernamental para beneficio de las mayorías, donde la derecha profunda ve solo las deficiencias Estatales, se ve los frutos verdaderos que ese Estado ha dado a Costa Rica y se procura corregir sus defectos.
A los postulantes y candidatos socialdemócratas siempre se les ha acusado de comunistas ya sea livianos o pesados, basta recordar como se usaron esas estrategias en las campañas electorales de 1952, 1961 y 1965 entre otras en nuestro país.
La propuesta socialdemócrata no busca destruir las empresas pero sí regular y minimizar los problemas del capitalismo salvaje, así, puede verse como en los proyectos que se discuten actualmente sobre apertura de telecomunicaciones y seguros, se hace presente esa preocupación por medio de la instauración de autoridades reguladoras o superintendencias.
La propuesta socialdemócrata busca promover la competencia fortaleciendo a la pequeña y mediana empresa y a la sociedad civil organizada. La empresa debe fortalecerse pero no puede concentrar en ella la riqueza que corresponde por justicia y solidaridad al bien común. Esto, no contradice las encíclicas Papales. La propuesta socialdemócrata cree en la economía mixta.
El Estado debe coadyuvar al balance de los distintos sectores de nuestra sociedad, es por ello que no puede ser solo pro – empresarial o pro – trabajador. Para lograr esto, el Estado debe intervenir de cara al interés del bienestar del mayor número. Este
planteamiento también resulta totalmente acorde a los principios de la Doctrina Social de la Iglesia Católica. Lo que tenemos que resolver es que la intervención Estatal sea eficiente, y que los recursos lleguen a quienes tengan que llegar.
Es por eso que no podemos apoyar aquello de que lo que es bueno para el Movimiento Libertario es bueno para Costa Rica.
Adherir a las ideas aquí expuestas, es adherir a lo mejor de nuestro país, es seguir la línea trazada por Tomás Guardia, Alfredo González Flores, Jorge Volio, Roberto Brenes Mesén, Omar Dengo, Joaquín García Monge, Monseñor Sanabria y Rodrigo Facio entre otros.
En otro orden de cosas, el hecho de que se defienda la intervención del Estado no significa que se niegue la inmensa necesidad de reformarlo, reformarlo que no significa privatizarlo sino, el fortalecerlo. En síntesis: tener un Estado fuerte aunque no grande.
Esta es la única manera de disminuir la desigualdad que hoy por hoy resulta tan patente en nuestro país.
Hay sectores en el país que sueñan aún después de tantos años, con una Costa Rica en la que no haya garantías sociales a costa de aumentar la producción y fortalecer la empresa privada, esto nos resulta simplemente inaceptable.
No se puede dar rienda suelta a la concentración de la riqueza en pocas manos, no se puede permitir el hacer fortuna a costa de la explotación de los más pequeños de nuestra sociedad.
El gobierno no puede minimizar su esfera de acción a costa de que el gran empresariado maneje la política y que se fomente la explotación del hombre por el hombre.
Es indudable que junto a la competitividad, debe ir aparejada la solidaridad.
La propuesta socialdemócrata no puede soslayar la unión entre política económica y política social. Para decirlo en términos actuales: “Sí al libre comercio pero con justicia social”.
Debe propiciarse la democracia económica, debe apoyarse una reforma educativa de cara a ocupar mejores empleos, pero también, para crear nuevos propietarios en el marco de la revolución científico – tecnológica, así como, proteger el ambiente y conservar la naturaleza.
En resumen, ser socialdemócrata hoy, es defender la vida y promover la vida.

Meneame
del.icio.us
Estimado Ocean, gracias por sus comentarios.
Me permito hacer la siguiente observación: la palabra "ligth" es incorrecta; es "light" como se escribe.
Saludos,
Aramis K.
Aramis K. Vidaurre | 26-09-2007 - 14:52:28 GMT 1 #