Bombas de racimo
Un arma que causa estragos en la población civil, aun después del conflicto
Jorge Rivera Hernández
jrivera@una.ac.cr
Relacionista internacional
Una bomba de racimo o bomba clúster es una bomba de caída libre, o dirigida, lanzada desde el aire o desde la superficie, que, al estar sobre una altura concreta, que es medida por un altímetro, se abre y deja caer cientos de submuniciones o bombetas de diversos tipos, de alto explosivo, antipista, antipersona, perforantes, incendiarias, etc.
Debido a su amplitud y al gran número de submuniciones –hasta 300–, esta arma es usada para atacar objetivos militares dispersos. Pero, también debido a estas características, a menudo hiere y mata a civiles, especialmente cuando es usada en zonas urbanas.
Los efectos de las bombas de racimo en la población civil incluyen que las submuniciones esparcidas tienen un rango de fallo de entre el 5% y 30%, por lo que pueden quedar bombas enterradas, sin explotar, que siguen siendo peligrosas tiempo después de terminada la guerra, especialmente para los niños, debido a sus formas llamativas, como pelotitas de tenis o latas de refrescos.
Contra el derecho humanitario. Varios países han usado este tipo de arma en conflictos diferentes. Rusia las usa en Chechenia, el Reino Unido las usó en Kósovo e Iraq, Israel en Líbano en el 2006, movimientos extremistas árabes en sus ataques contra civiles y EE. UU. utilizó estas bombas en Afganistán, Kósovo, Laos e Iraq, entre otros, pese a causar problemas muy serios al derecho humanitario internacional. En Iraq se estima que entre EE. UU. y el Reino Unido ya se han lanzado un millón.
En el 2003 se estableció una campaña internacional, la Coalición contra las Bombas de Racimo, para parar su uso, producción, transferencia y almacenamiento. Hoy, más de 160 ONG de todo el mundo se dedican a la educación e investigación de este armamento, y a presionar a diferentes Gobiernos para cambiar sus políticas acerca de estas armas injustas.
periódico LA Nación 15 setiembre 2007.

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