EVITAR EL TEMERARIO DESPRECIO POR LA VERDAD
Miguel Gutiérrez Saxe*
Sin reclamar para uno el monopolio de la verdad, en estos tiempos, es indispensable evitar el temerario desprecio por la verdad. Lo ejemplifico con dos situaciones.
El memorando Casas-Sánchez. Todos lo repudiamos por importantes razones. El memorando documenta una confabulación para burlar la institucionalidad del país. También para burlar al Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). Pero, además, deja constancia de un intento de extorsión al liderazgo municipal y expresa la recomendación de utilizar el temor y el miedo, crear odio, entre otros.
Es muy repudiable por razones políticas y éticas. Es conocido el pronunciamiento del TSE que abrió paso a una investigación en el ámbito de la Auditoría interna del Ministerio de Planificación, con sus posibles derivaciones penales, y la denuncia de la Defensoría de los Habitantes ante la Procuraduría de la Ética Pública.
Ese memorando recomienda la exageración y el uso de la falsedad. Ahora bien, con tantos argumentadores en lo del TLC no es el único caso de falacias extremas, de argumentos sin fundamento con un temerario desprecio por la verdad. Muchos argumentos esgrimidos por las partes ofrecen flancos muy vulnerables.
El resumen del TLC. La preocupación sobre la argumentación falaz ya existía cuando el TSE le pidió al Programa Estado de la Nación (PEN) que preparara un documento resumen del TLC, que adicionalmente recogiera las controversias. Si el Programa intervino fue con la decisión del Consejo Nacional de Rectores y la Defensoría y con ánimo de equilibrar la divulgación de las posiciones. El PEN tuvo la intención de evitar argumentos extremadamente falsos, en una publicación oficial del TSE, editada bajo la responsabilidad del PEN.
Este objetivo de evitar la extrema falsedad se encontró con el interés del Sí y del No por prevenir que su adversario incurriera en el insulto, o que esgrimiera mentiras. Por esto el Sí y el No pactaron reglas y procedimientos específicos para prescindir de las mentiras extremas y le asignaron al PEN funciones para su cumplimiento. Acordar las reglas tomó poco más de 2 de los 3 meses disponibles.
Finalmente, el acuerdo sobre reglas fue firmado y entregado por las partes el 1 de agosto del 2007, junto con una primera versión de los temas específicos preparados por cada uno. El Sí denunció 69 falsedades extremas en el documento del No; por su parte el No denunció 8 en el documento del Sí.
El Sí y el No conocieron las denuncias. El PEN pidió a las partes reconsiderar sus textos, frente al poco tiempo del que se disponía para tramitar las denuncias, 77 en total. Ambos mantuvieron sus textos, con pocas modificaciones. Entonces, lo que correspondía era integrar el panel de especialistas acordado para valorar si se acogían las denuncias de extrema falsedad sobre textos. No se trataba de valorar el TLC, sino de revisar un texto. Si se acogía una denuncia, el Sí o el No podrían corregir el texto y solo si se negaba la parte denunciada, aparecería con una advertencia: Falso.
Este panel no pudo ser integrado ante la objeción de una de las partes.
Así, era necesario integrar el panel de especialistas, o modificar las reglas y procedimientos, con el acuerdo de ambas partes. No fue posible. Entonces, sin instrumento para procesar las denuncias, el proceso llegó a un punto muerto. En esta situación, el PEN propuso el 18 de agosto publicar al menos el texto con el argumento general del Sí y del No, en unas 4 páginas de periódico, y un resumen más largo. Ambas partes rechazaron la propuesta el mismo día. Por esta razón, el PEN entregó al TSE el 24 de agosto de 2007, según lo comprometido, un resumen extenso del TLC, sin incluir las controversias redactadas por las partes.
En lo personal considero que es necesario evitar el temerario desprecio por la verdad, sin importar el costo que pueda tener.
*Director del Programa Estado de la Nación
Diario Extra 21 setiembre 2007.

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