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RESONOCO

22/09/2007 GMT 1

Una visión equivocada.

marfuerte @ 00:27

Ocean Castillo Loría.

El pasado 17 de setiembre en su columna A Fondo, el periodista y abogado Lic. José A. Cabezas, expresó interesantes puntos de vista del programa: “Bailando por un sueño”, pero junto a estos, refleja una visión que a nuestro humilde parecer resulta equivocada.

Según el estimable comunicador, el hecho que las acciones altruistas queden en segundo plano, en relación al afán de lucro, es una realidad que debe aceptarse y sobre la que nada se puede hacer.

Para Cabezas, aquella idea de dar una ayuda sin esperar nada a cambio, es una cosa romántica, esto, por cuanto nos encontramos en el “capitalismo salvaje” y debemos acostumbrarnos a que las empresas lucren a costa de las necesidades ajenas.

En primer lugar, esos no son los valores de nuestro país, o por lo menos, no es el grupo de valores en que se ha idealizado el desarrollo de Costa Rica, y que nos ha permitido vivir, gracias a la tolerancia, de manera pacífica.

Es cierto que la época actual no permite el aislacionismo al que muchos costarricenses aspiran, pero eso no significa que en pro de una visión aperturista, lo aceptemos todo bajo el manto de una realidad inmutable.

Es cierto que la época actual exacerba el individualismo que tanto identifica para bien o para mal a los costarricenses, pero no por ello, tal individualismo significa la aceptación de la explotación del hombre por el hombre.

Quizás el rasgo de individualidad costarricense nos permita en su aspecto positivo, saber que dependemos de nosotros mismos para progresar, pero ese progresar no significa ostentación, ni mucho menos, el expoliar a nuestro prójimo.

Esta arista de individualidad en lugar de agresividad y competencia inhumana, generó en los costarricenses, timidez, pero no fue en menoscabo ni de la cortesía, ni de las buenas intenciones. Intenciones que incluyen la solidaridad y el verdadero altruismo.

Es cierto que en la época actual se busca profundizar odios, pasiones y prejuicios, pero no por eso debemos agachar la cabeza y decir: “Ni modo, así es la vida”. Por el contrario, debemos subrayar lo positivo de nuestra individualidad y expresar: “Podemos y seremos diferentes en medio de la anarquía que propicia el capitalismo salvaje”.

No nos llamemos a engaño, el costarricense no es pasivo ante la concentración de la riqueza, el costarricense no es pasivo cuando se trata de defender los derechos que considera pisoteados. Este es el significado de aquella conocida frase: “Le están halando demasiado el rabo a la chancha”.

¿Le halará el “capitalismo salvaje” demasiado “el rabo a la chancha”?

Recordemos que la visión de capitalismo sin controles es tan extrema como la del socialismo totalizante, y el costarricense siempre le ha huido a los extremismos. “Ni tanto que queme al Santo, ni tan poco que no lo alumbre”.

No es que el nacido en Costa Rica vea la riqueza y la prosperidad como pecado, sino, que esa riqueza y prosperidad sea para unos pocos. No es que se mire mal el esfuerzo y el trabajo, lo que molesta es que no se reconozca la participación de cada quien en la construcción de la riqueza nacional.

No es que se considere al rico como ladrón, lo que molesta es que actualmente hay mucho riquillo que logra esa posición de manera deshonesta. Nuestra reciente historia judicial así lo demuestra.

Pero además, es molesto el que se ostente la riqueza. Tanto si se ésta se consigue honesta o deshonestamente. Por desgracia, como en muchas cosas, el costarricense siempre copia lo malo, y en estos tiempos estamos copiando las peores costumbres que en este ámbito se están dando en el mundo.

No aspiramos a un país de pobres, pero tampoco uno de pobres muy pobres y de ricos muy ricos. Es de nuestro pensar que lo bueno es: “partir el ayote por la mitad” y para lograrlo, debemos aprovechar las oportunidades para producir la riqueza y construir los instrumentos para distribuirla de manera justa

Es cierto que quizás un rasgo negativo de nuestra idiosincrasia sea el conformismo, pero ese defecto no puede combatirse alimentando el egoísmo o propiciando ese mismo conformismo como aceptación de un “pensamiento único”. Por el contrario, debemos vivir y formarnos en el deseo de progresar teniendo como meta el bienestar de las mayorías. Ya lo dice el costarricense: “Si va a llover, que nos mojemos todos”.

No es que renunciemos a ganar para que no gane nadie. Es saber que de lo que se trata es que ganemos todos. Un empresario sabe que no progresará si sus obreros no progresan. Si uno progresa y los otros no, se generan resentimientos que fermentan la violencia. El régimen de “capitalismo salvaje” nos ha mostrado esta realidad.

No se trata de ser mediocres, se trata de ser solidarios. Lo mediocre es permitir y aceptar la concentración de la riqueza. Lo mediocre es pensar que no tenemos la capacidad para establecer las normas de convivencia que nos permitan producir con eficiencia y repartir con justicia. Lo mediocre es dejar que las personas dejen de ser personas y se conviertan en objetos para que otros obtengan dinero.

Ciertamente, que el transitar por los caminos de la justicia con libertad requiere valor, idealismo y creatividad. A eso debemos avocarnos por el bien de nuestro país.

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