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RESONOCO

26/09/2007 GMT 1

Puerto es una familia

marfuerte @ 01:37

Dejaron todo para ponerse la naranja

Varios jugadores extrañan su hogar, pero encontraron en Puntarenas la segunda familia

Antonio ALFARO
analfaro@aldia.co.cr

Puntarenas. - Yosimar Arias extraña a su bebé de mes y medio de nacido, ni qué decir Óscar Seravalli, con un pequeño de cuatro meses al que ve poco, al menos no como quisiera. Mientras, Eduardo Gómez ha pasado estos días con el teléfono en mano esperando la gran noticia desde San José: papá por primera vez.

“Cuando uno tiene que hacer sacrificios, como dejar a su familia, se valoran más las cosas”. Óscar Seravalli, Defensa dePuntarenas

“Tenía que nacer hoy, pero no quiso”, nos contó el defensor porteño la tarde del jueves.

Como él, muchos jugadores están lejos de sus seres queridos, los extrañan, ven la separación como el sacrificio hacia los triunfos, al tiempo que han encontrado en sus compañeros de equipo una segunda familia.

José Macotelo es de Desamparados, Eduardo Gómez de Alajuelita, Randy Cubero de Ipís de Guadalupe y Rodrigo Cordero de Heredia, pero ahora son también de Puntarenas, alojados a 100 metros del Lito Pérez, donde se han convertido casi en familia.

“Somos como hermanos”, señala Macotelo, acomodados los cuatro en un pequeño apartamento, cuya sala se convirtió en una gran habitación de colchones en el piso.

“¡Aquí la señora de la casa es Gómez!”, dice en tono de broma Rodrigo Cordero, aunque en el fondo es en serio: “Tengo que decirles que saquen la basura, que laven los trastos, ¡que recoja el calzoncillo!” –señala Gómez-.

-¡No cuente esas cosas!” -interviene Macotelo-. “Él me lo está preguntando”- se excusa Gómez.

Se llevan bien. Se les nota.

¿De qué otra forma podrían convivir cuatro personas en un apartamento pequeño?

“Hay buena química”, señala Cordero. “Lo importante es el compañerismo”, añade Cubero.

No son los únicos que viven juntos, aunque no es necesario que estén bajo el mismo techo para que compartan hasta los ratos libres.

Así es la vida en un equipo con muchos jugadores que dejaron su casa por el Puerto, donde dicen sentirse a gusto, bien recibidos por el equipo y por todos los aficionados porteños.

“Nos han abierto la puerta. La gente de aquí es muy hospitalaria”, cuenta el defensor Óscar Seravalli, quien vive con Daniel Cambronero, su excompañero en Saprissa. Entre los dos se las agencian con las necesidades diarias, desde el aseo hasta cocinar, aunque Sevaralli reconoce que es “Cambronero quien cocina más”.

El día a día les cambió con la llegada al “Puerto”, desde el ritmo de vida, “aquí el tiempo pasa más despacio”, comenta Seravalli, hasta el preguntarse por qué hago las cosas.

“Mi esposa me dijo ayer: ojalá que valga la pena el sacrificio que estás haciendo”, comenta Óscar, padre de dos pequeños, Stefano de cinco años, y Luciano de cuatro meses. Por ellos empieza a darse a conocer, ya no solo con ingresos distantes, como le sucedía en el Deportivo Saprissa, sino como pieza importante en Puntarenas.

periódico Al Día 23 setiembre 2007.

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