Columna Ojo crítico
Rodolfo Cerdas
Es un error del Gobierno querer imponer al PAC decisiones claves a través de ultimátums por la prensa y no por el diálogo y la negociación.
Cartas e intermediarios no lograron que don Óscar depusiera su actitud hacia don Ottón. Cuando este propuso esperar al referendo para conocer la agenda de implementación, también fue rechazado, “porque la agenda iba, ganara o no el SÍ”. El PAC y los opositores al TLC tendrían que discutir esas leyes al margen del referendo porque eran proyectos independientes.
Cuando su pifia fue obvia, sin dialogar ni negociar, la Presidencia conminó al PAC, siempre por la prensa, para que, de ganar el SÍ, aprobara la agenda sin discusión; y, si ganaba el NO, que se archivara toda. Quiso imponer un “todo o nada”, sin siquiera plantearse un diálogo, lo que refleja su errónea valoración del PAC y demás partidos de oposición, y –lo increíble– hasta del Libertario, de quien se quiere sea un sello de hule, igual que el PUSC y Restauración.
Para aprovechar el clientelismo en favor del SÍ y mandar a sus diputados a sus comunidades (caminos por votos, puentes por votos, escuelas por votos, etc.), el oficialismo rompió el quórum, y le quitó así a la Asamblea su condición de centro vital para la discusión democrática de los temas políticos más importantes. Esto evidencia que se concibe al parlamento no como el corazón dinámico de la democracia, sino como instrumento para fabricar leyes, como si fueran embutidos.
Esta visión cortoplacista le quita al oficialismo toda autoridad moral para reclamar conductas similares de sus adversarios. Hay impericia, precipitación y errores políticos: sobre la institución, el PAC y hasta el Libertario, su mejor aliado en favor del TLC, de quien solo quieren ideas, programa y votantes.
Hay otro error: el Ejecutivo ofreció abandonar, de ganar el NO, reformas que son necesarias, con TLC o sin él (ciertas modernizaciones y aperturas, ampliación del comercio exterior, reforma política y del Estado, etc.). Si gana el SÍ, la oposición está legitimada para no confirmar toda la agenda de implementación, pese a la cercanía de febrero. Y, si gana el NO, el Gobierno no tiene mucho que hacer porque, como no hubo negociación, ya lo entregó todo a cambio de nada.
No extraña que las encuestas muestren un crecimiento sostenido del NO y un decrecimiento del SÍ, con un empate técnico final. Lo cual explicaría por qué don Oscar rondó el enojo y se mostró débil e impaciente, ante las incisivas preguntas de doña Pilar Cisneros.
periódico La Nación 30 setiembre 2007.

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