Columna En Guardia
Jorge Guardia | jguardia@nacion.com
Economista
¿Qué enseñanzas e implicaciones políticas se derivan del proceso del referendo culminado el domingo anterior?
De las casas encuestadoras que compiten por ganar la credibilidad de los costarricenses, la que más se acercó al resultado final, en porcentajes e identificación del ganador, fue la pequeña Escuela de Estadística de la UCR (predijo arriba el SÍ por 3,3%). Ahí, precisamente, se enseña a hacer encuestas.
El resultado fortalece no solo al Gobierno, sino al PLN, que salió muy fortalecido. Pero tendrá que tomarlo con cautela. La coalición del SÍ tenía el apoyo, organización y maquinaria electoral de cuatro partidos políticos, la propaganda del Gobierno y sus instituciones (prohibida en elecciones normales), financiamiento masivo de las empresas y el apoyo gratuito de una buena parte de la prensa. Esos factores podrían repartirse un poco más equitativamente en febrero del 2010.
La campaña también contribuyó a polarizar la sociedad en dos bandos ideológicos bien definidos: centro izquierda y centro derecha. Eso implica una (odiosa) separación entre pobres y ricos, intervencionistas y librecambistas, nacionalistas y globalizadores, ecologistas y desarrolladores, humanistas y tecnócratas. Al dejarse conducir por estos últimos, el PLN hizo una escogencia: se movió (o se dejó llevar) a la derecha. Y, aunque insista obcecadamente en negarlo, tendrá dificultad de convencer al electorado de que sigue siendo socialdemócrata y no un defensor de las transnacionales y grandes capitales.
En la próxima campaña veremos cambios en la composición de los partidos y surgirán nuevas figuras. Si el PLN designa un candidato(a) de derecha (o identificado como tal en el referendo), aglutinará buena parte del PUSC que votó por el SÍ y del Libertario, a expensas de ambos. Pero, si un socialdemócrata verdadero le disputa la candidatura, los seguidores del PUSC y del Libertario lo abandonarían y tendría más dificultades. Para mi gusto, el Libertario se sintió muy a gusto como peón de Liberación. Y, aunque lo acompañó en su victoria, también tendrá dificultad de convencer de que es la única opción viable a la derecha del espectro. ¿Para qué acompañarlos si con Liberación se logran los mismos objetivos y tiene mayores probabilidades de éxito? El PAC se fortaleció, pero recibió una dura lección. No le bastará la mística peatonal ni podrá subsistir sin una maquinaria electoral permanente ni un departamento estructurado de finanzas. Tampoco adelantará criticando con simples volantes el capitalismo salvaje y las transnacionales de banano y piña. Tendrá que aprender que, sin plata, no hay de piña.
periódico La Nación 9 de octubre de 2007.

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