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RESONOCO

18/10/2007 GMT 1

LA RONDA DE LOS LIBROS

marfuerte @ 03:11

Alfonso Chase
Nebulosa.com
Guillermo Fernández
Editorial Costa Rica2007

Nebulosa.com es la segunda novela del poeta y narrador Guillermo Fernández (1962) y nos remite a la temática que parece ya constituir una real propuesta narrativa y que se relaciona con la vida contemporánea de nuestro país, en sintonía con el mundo, por medio de los espacios actuales de la cibernética doméstica, donde los universos se confunden entre los actos de los protagonistas, los diálogos entre ellos, los mensajes en la red que reciben y envían, y a sucesos insólitos que definen, modifican y
trazan el destino, en la vida cotidiana, de lo que allí se construye. En esta novela se nos narra la vida de Matilde, una chica en edad difícil y en situaciones límites, especie de musa errabunda en busca del vivir excitante, aunque sea por mensajes y envíos, pudiendo conocerse este por medio de los textos, por su propia vida y la propuesta terapéutica que se le ofrece para verse un poco en sí misma. Como parte del mundo actual, sus padres reciben
tratamiento psíquico y ella lo absorbe por sus extraños actos de conducta, que responde al tiempo en que vivimos y el problema, más grave, de existir para aceptarnos y que nos reconozcan. El planteamiento de la novela, en 20 capítulos definidos y
varios escolios incorporados como apuntes, nos remiten a la forja de un destino, como en esa novela de formación, que ahonda en los personajes para mostrar el cuerpo social, cubierto de las llagas de la soledad o lo insólito aceptado como parte de los sucesos que nos ocurren a todos y que en el uso de la ficción se convierten en estructura narrativa.

El arte de Guillermo Fernández, es decir, su deseo de ofrecernos espacios textuales escritos con seriedad y con planteamiento de personajes concretos, evanescentes, ficticios o inventados por ellos mismos, viviendo con su máscara para subsistir, resulta apasionante y contemporáneo en otras latitudes, pero en nuestro país pareciera que apenas empieza, impulsado por este tipo de novelar urbano que, más que testimonio, es la construcción de mundos narrativos que tienen puntos de convergencia con lo que nos ofrece la red: la comunicación universal con otros seres, habitantes de París, Las Vegas, Argentina, Londres u otros lugares como la inasible Chechenia, pero que tienen intereses similares a los chicos y chicas de nuestro país. Obviamente, Guillermo Fernández escribe para el devenir despojándose de cualquier testimonio personal, para dar forma a una comunicación amplia con el lector, poniéndolo en comunicación amplia con un personaje central, Matilde, perturbada por una historia real, rodeada por amigos virtuales, tan apasionados como ella por conocerse a intercambiar experiencias.

Laura, Pablo, Luis, Selene, y más tarde Vladimir X, existen como personajes explícitos, contando cada uno su historia, sus acciones vitales, sus intentos amorosos por la red, rostros y palabras que dan forma a una serie de fetiches, desde las extrañas botas que dan origen al conflicto, como objeto estético consumista, hasta las atrabiliarias narraciones de Vladimir X e Igor Z. Es importante señalar que esas historias forman parte de una red de seres activos y marginales, una especie de manga a lo japonés, como pareciera ser la vida, o su fin y continuidad en todos los participantes. Dado que los trabajos de Guillermo Fernández permanecen al margen del canon narrativo, o su implosión en los medios culturales, es evidente que escribe hacia y para el futuro, solitario y único, porque no forma parte de las deidades locales, con pretensiones universalistas en su producción literaria. Esto, antes que reducirlo, aumenta su prestigio entre los lectores, que lo irán considerando un objeto de culto porque en su narrativa se perciben concomitancias, influencias, dicen algunos de Philip Roth, Roberto Bolaño, Bernard Malamund o Alan Pauls, mas su inserción en la cyberliteratura, con claros toques de patafísica, que transforman el simple humor en parodia de la vida. Nebulosa.com es parte de una visión social de lo que ocurre en nuestro país. No es un aislado intercambio de mensajes, o solo las turbulencias psíquicas de una muchacha perturbada por el fetichismo ajeno, violentada su inocencia por un mundo enloquecido, en que todos los otros pretenden ingresar a la red de ajenas vidas, para ser personajes ante la pantalla de su insípido destino. Una extraña y alucinante novela que está gobernada por el delirio de los extraños apuntes en cuadernos de notas, que dan congruencia, si esta existe realmente, a una historia desorbitada pero única y en que en la propia realidad de su existencia, paralela, podremos hallarlos, convertidos y proyectados en el mundo de nuestro cerebro devenido en pantalla, diminuta o gigante, lo
mismo da. Los recuerdos virtuales existentes son parte ya de la esencia narrativa. Es por lo tanto una novela original, real pero virtual, en la medida en que todo haya ocurrido en el mundo gélido de una computadora. Salvada solo por la sangre y el lenguaje de sus protagonistas.

La gran novela pérdida
Historia personal de la narrativa costarrisible
Carlos Cortés
Ediciones Perro Azul 2007

Clasificado como ensayo, miradas subjetivas 5, Carlos Cortés (1962) ha escrito un texto irreverente, entre el ensayo, la novela y la narración humorística, que nos brinda sus opiniones sobre lo que ha sido, debería ser y finalmente es la narrativa costarricense, costarrisible la llama del autor para dar sustento y existencia al texto, hecho por iniciativa y encargo de la señora Lidia Blanco, directora del Centro Cultural de España en 2003 y que se debe leer como el juego de las decapitaciones, tan divertido como siniestro.

El texto refleja la libertad de poder decir lo que se quiere a la manera que se desea, en una mirada retrospectiva sobre lo que fue y es, o podría ser, la narrativa costarricense desde la perspectiva de Cortés, que además ha sido poeta, ensayista, novelista, periodista, conferencista y personalidad descollante entre los antiguos, pero siempre nuevos, narradores costarricenses pertenecientes a lo que él llama los costarrisibles, cita de Eunice Odio, sacada de contexto muchas veces, para referirse, peyorativamente, no a los costarricenses sino a los vicios que los agobian y los convierten en ticos.

Prescindir del prólogo puede resultar sano, pero no conveniente, porque refleja lo que Cortés se propuso y las calidades intelectuales de quien lo escribe, en su proyecto pedagógico de hacer un texto libre, voluntarioso y profundamente crítico sobre lo que él cree es la narrativa costarricense a partir de 1975 y el establecimiento de un canon de esta, con obras y autores según los mira y hasta estudia el creador del ensayo. El que escribe es un autor, un estudioso de la narrativa nacional y un hombre capaz de dar sus opiniones con plena autoridad, que dimana del puesto que ocupa en la literatura costarricense como poeta, ensayista, periodista, conferencista y novelista, como ya lo dijimos al principio.

Siendo un texto híbrido, para mí es ensayo y novela con ligeros destellos de poesía, trata de la búsqueda infortunada de una novela perdida de la escritora centroamericana Yolanda Oreamuno, citada por muchos y leída por nadie, que sirve como argumento para dar forma a las opiniones de Cortés y a un estudio desenfadado de la narrativa nacional durante casi 32 años. Alrededor de esa “búsqueda” se describe un mundo o un universillo construido con texto autobiográfico del autor, presencia y pertenencia de otros creadores, reales o inventados, que parecieran ser los alter egos del que escribe, que resulta siendo uno y todos los demás, en una compleja pero divertida mescolanza de acertijos y aventuras literarias del escritor Méndez Lihn, una especie de protagonista emblemático de la literatura hecha por los costarrisibles, que refleja todos los vicios y escasas virtudes que se les atribuyen, salvándolo o hundiéndolo, no importa el caso, referido al universo de los muchos otros homosexuales que hacen arte en la Costa Rica que nos brinda el autor, algunos de los cuales invernan todavía en el armario.

El autor del discurso, según se cuenta humorísticamente, dejó de escribir luego de un fallido intento de asesinato de Méndez Lihn contra su persona, no sin antes colmarlo de elogios y premios, y hasta inventarlo como su discípulo. La novela ensayo muestra una especie de paranoia simbólica, una prosa desenfrenada y locuaz, lo que inscribe todo el texto en un humor cáustico, especie de confesión del protagonista por lo desventurada que ha sido su vida como autor joven, rodeado de personajes mediocres y arribistas con los cuales hay que ejercer el dulce placer de la venganza, en un medio que no valora a sus artistas a conveniencia de ellos mismos o al intento del creador por definirlos en un canon adaptado a sus gustos, escogencias literarias y a la propia vida de los que por allí transcurren.

La resurrección, literaria y de ficción, y no solo de la literatura realista de la escritora centroamericana Yolanda Oreamuno le da un sentido muy especial a todo el texto, porque en el desarrollo de la trama ensayística novelada emerge como una figura capital en su talento, belleza, dignidad y elegancia, fingida a veces, autora de esa novela perdida que da sustento a la trama. La planura de la literatura costarricense se legítima con un texto de Manuel Picado, como opinión vertebrada de lo que esta significa y en la relación que establece con otras obras y autores, al menos en la literatura centroamericana. La historia personal del Cortés personaje nos permite entender que, en su polivalencia, todos los personajes son él mismo y que todos nacen de su universo creativo para converger en sus opiniones y en su casi obsesivo afán de definir un canon que lo incluya y rescate de pertenecer al mundo de la Tiquicia de los
costarrisibles, que casi es decir a la Costa Risa inventada por Eunice Odio, en su atribulado berrinche contra el medio que nunca pudo comprenderla, como escritora, mujer o personalidad de la cultura, según ella misma lo estableció en su correspondencia, al menos con el que esto escribe.

Este libro nos muestra el talento de Carlos Cortés para construirse a sí mismo como persona y autor, y el mostrarnos que puede escribir un texto responsable de sus propias opiniones, su estudio de la literatura nacional en casi 32 años, así como lograr darle una forma personal donde convergen lo autobiográfico, lo biográfico o lo hagiográfico, en una desopilante muestra de prosa híbrida, que muestra relevantes aspectos de lo que pueden ser la buena literatura, la parodia simbólica o el pastiche, como elementos para una futura narrativa.

Siendo una historia personal, como lo afirma el título, es también una valiente descarga contra sí mismo, como escritor, contra el medio y a favor de aquellos que él considera los escritores canónicos y los momentos culminantes, o de ruptura, en la literatura costarricense, pueden haber existido de acuerdo con las cronologías u opiniones de los diversos personajes que reflejan el universo narrativo de Carlos Cortés y le permiten seguir escribiendo. Un libro para leerse en estos instantes de crispación postreferéndum, para comprender que, según lo propuesto, la Costa Rica de Eunice Odio va dejando campo a la costacarcajada, con un cierto retintín de prosa sardónica. Falta todavía un libro que venga a completar las ausencias en esta novela ensayo que nos permite comprender que todos los libros pueden llegar a leerse, aunque no hayan sido escritos, según el adorable diálogo del personaje autor con Yolanda Oreamuno, en la librería La Ruta de Eva, en el Mall San Pedro.

Adecuado y actual sitio para un diálogo final, con los dedos de Méndez Lihn pintados todavía sobre el cuello del personaje-autor, que sonríe cazurramente.
Revista abanico. periódico La Prensa Libre 11 octubre 2007.

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