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RESONOCO

19/10/2007 GMT 1

Novia, nevada y novicia

marfuerte @ 00:28

Regreso Tras un largo periplo mexicano, Luis Buñuel volvió a España a filmar ‘Viridiana’

Jurgen Ureña | jurgenurena@yahoo.com
Cuenta y celebra Luis Buñuel, en una espléndida autobiografía tituladaMi último suspiro , que Viridiana (1961) surgió de “una antigua fantasía erótica en la que, gracias a un narcótico, abusaba de la reina de España”. A pesar de que esta imagen originaria no llegó a conocerse hasta mucho tiempo después, la película fue censurada en territorio español, inglés e italiano, donde además se puso orden de encarcelamiento al cineasta. No podía esperarse menos del polémico artífice de Un perro andaluz (1929), La edad de oro (1930), Los olvidados (1950) y Nazarín (1958), entre otras conmociones cinematográficas.

ConViridiana , el escándalo fue precoz: la película representaba el regreso de Buñuel a su tierra natal, tras veinticinco años de exilio, y el rodaje en suelo franquista despertó temprano las suspicacias entre los republicanos españoles. ¿Había claudicado el célebre aragonés ante el generalísimo? ¿Era esta una traición a las obsesiones anticlericales que lo habían caracterizado? Decididamente no. Para muestra queda este filme de inusual tramado, sereno y perturbador, en torno a una hermosa y casta novicia.

La muerte dormida. En el origen del relato, Viridiana deja el convento para visitar a su tío y benefactor, a quien no conoce. En poco tiempo sabrá que don Jaime es un viejo aristócrata obsesionado por el recuerdo de su esposa, muerta en la noche de bodas. Cuando don Jaime le pide a Viridiana que luzca el vestido de novia de la difunta, y la generosa e ingenua novicia accede, el espectador adivina que esa noche la necrofilia y el travestismo entrarán juntos al cine.

Buñuel hace del cuerpo inerte de Viridiana, de su palidez dormida por efecto de un narcótico, el territorio que enfrenta con violencia toda clase de convencionalismos y tabúes. Esta luminosa y fría inmovilidad, esta nieve convertida en objeto de deseo, encontrará ecos de tragedia en el cuerpo rígido de don Jaime, colgado en el ramaje de un árbol a la mañana siguiente.

El suicidio cambia el destino de Viridiana –tanto el de la cándida heroína como el de la película– y lo divide en dos momentos claramente diferenciables. Ante la duda sobre la propia castidad, Viridiana abandona los hábitos y transforma la casa señorial en un asilo para indigentes. Es entonces cuando Buñuel ataca con fuerza la institución de la caridad, primero en la irreverente y celebrada réplica deLa última cena de Leonardo da Vinci; luego en otro grotesco intento de violación, que podría reinar entreLos infortunios de la virtud del Marqués de Sade.

La huella. Durante su periplo mexicano, Buñuel se inclina por el sainete y el melodrama en películas como El gran calavera (1949), Abismos de pasión (1953) y Ensayo de un crimen (1955). Estas formas populares se sustentan a su vez en el costumbrismo español, con lo que el cine del aragonés gesta el viaje de ida y vuelta entre culturas y paisajes: entre la América Latina de las relaciones múltiples y empobrecidas, y la España medieval bajo el gobierno de Franco.

A mediados del siglo XIX, el poeta y dramaturgo Théophile Gautier se refiere al pintor Francisco de Goya con una frase que sin duda habría dedicado a Buñuel, si las cronologías lo hubieran querido: “Pensando servir a las nuevas ideas, trazó el retrato y la historia de la vieja España”. Las similitudes entre Buñuel y Goya, sus tendencias a la sordera, el humor negro y las pesadillas de señalamiento social, arrojan nuevas luces sobre el carácter complejo y trascendente deViridiana.

Las dudas del productor Gustavo Alatriste evidencian esta complejidad tras la anécdota simple, según cuenta el propio Buñuel: “La primera vez que vio la película, quedó un poco desconcertado y no hizo ningún comentario. La volvió a ver en París, luego dos veces en Cannes, y finalmente en México. Al término de esta última proyección, la quinta o sexta, se lanzó hacia mí, lleno de alegría, y me dijo: ‘¡Ya está, Luis, es formidable, lo he entendido todo! ’”

Objeto y enigma. Para Buñuel, toda circunstancia que no se explica a plenitud, toda avanzada en los territorios de lo onírico o azaroso, es esencialmente bella. Fiel a esta idea, a partir de sus primeras experiencias surrealistas, el cineasta depura un estilo intuitivo y lacónico, basado en las amplias posibilidades del “objeto encontrado” . De esta manera, el procedimiento estético empleado por Buñuel se vincula con las célebres piezas insertadas por Duchamp en los predios del arte.

Ejemplos de ello abundan enViridiana . El vestido nupcial anticipa el rito mortuorio y concluye la última cena de los indigentes. El uso y significado del objeto cambia y, en ambos casos, preludia el atropello sexual. La cuerda que don Jaime utiliza para ahorcarse transita por los momentos más significativos del filme y se transforma además en juguete, cinturón y fetiche. Tal vez no exista en la historia del cine mejor hilo conductor que este amplio cordel, por todo aquello que enlaza y desata.

La aparición fugaz de una cuchilla en forma de crucifijo –que curiosamente se fabricaba en serie, en la España de aquellos días– sugiere una dualidad religiosa que lanzó al cielo el grito de la censura postrera. Esta y otras incomodidades fueron siempre estimuladas por los silencios interpretativos de Buñuel: “Ruedo cada secuencia de la manera que me gusta, sin plantearme ningún simbolismo. Después del estreno comproCahiers du cinéma y me entero si hay alguno”.

Imaginación y censura. En marzo de 1961, el Ministerio de Información y Turismo de España recibe un comunicado en el que se invita a Viridiana al Festival de Cannes, aún sin haberla visto. La oportunidad de maquillar el maltrecho rostro español ante la comunidad internacional resulta inigualable. A pocos días del prestigioso certamen se designa a la película como representante nacional, se duplican las jornadas de montaje y se autoriza la salida del material sin la revisión censora de rigor. Finalmente, Viridiana se estrena en la costa francesa el último día del concurso y recibe la codiciada Palma de Oro.

Un artículo publicado al día siguiente en el periódico oficial del Vaticano provoca en España el despido del Director General de Cinematografía, la destrucción de los negativos disponibles y la prohibición del filme durante 16 años. Cuenta la leyenda que el genio imaginativo de Buñuel anticipó los acontecimientos y convino con algunos amigos la exitosa huida del material hacia suelo francés. Al día de hoy, este es uno de los más preciados enigmas de aquel agudo creador que un buen día supo adivinar: “En alguna parte entre el azar y el misterio, se desliza la imaginación”.
Suplemento Áncora. periódico La Nación 14 octubre 2007.

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