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RESONOCO

24/10/2007 GMT 1

EL PERDÓN Y LA FELICIDAD

marfuerte @ 01:50

PRISMA
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com

La palabra perdón significa “desatar, deshacer nudos”, porque cuando alguien nos lastima es como si hiciera un nudo en nuestro interior. Estamos atados y no sabemos por que, nos sentimos agobiados, intranquilos, sin ganas de iniciar cosas importantes porque nuestro inconsciente nos advierte que así no podemos continuar, por eso tenemos que hacer un alto en el camino y perdonar... pero no de palabra, sino de corazón, a partir de ahí estoy seguro que nuestro barco podrá zarpar en busca de nuevos horizontes.

El perdón no es un mecanismo para liberar de culpa a quien nos ofendió, para que yo sea libre de la amargura que aquella persona dejó en mi corazón. Yo puedo decidir perdonar a alguien, que no está arrepentido de haberme dañado, porque mi intención al perdonar no es que esa persona quede libre de culpa, si no que yo quede libre en mi interior, que tenga paz espiritual, que pueda vivir bien, que haya desatado la amarra que me tenía detenido en el puerto. Es importante entender que el perdón no exime de culpa al ofensor, sino que libera al ofendido. Usted y yo necesitamos decidir perdonar para ser libres de las heridas del alma.

Muchas veces escuchamos la trillada frase: “yo perdono, pero no olvido”, eso no es perdonar, es simplemente repetir una palabra hueca, sin ningún contenido, de mentirillas, eso en lenguaje sencillo se llama ser hipócrita. Con esa actitud, los que continuamos dañándonos somos nosotros mismos, porque seguramente la otra persona creerá que todo terminó pero seguimos con la espinita clavada en el corazón y en la mente.

Se trata de tomar la decisión de no traer al presente las cosas pasadas, y mantenernos firmes en no criticar, ni agredir a la persona que nos ofendió. Cuando usted decida perdonar a alguien, es indispensable que lo confiese con su boca, no piense el perdón, hable el perdón, no importa que usted esté solo, quizás va en su automóvil escuchando música y piense “yo necesito perdonar porque quiero ser libre”, pero no es suficiente que usted lo piense, hay que confesarlo con su boca, y alojarlo en el corazón.

Amigo lector, lo importante es decidir perdonar, quizá sea difícil dar el primer paso, pero entienda que es mejor hacerlo ahora que seguir mortificado por algo que ya pasó... si le sirve de algo le daré algunos consejos para lograrlo.

Identifique la herida específica que le hicieron y la persona que se lo hizo, luego decida perdonarla a pesar de lo que siente, pero lo más importante es acercarse a Dios... dígale: “Señor, yo decido perdonar, quítame lo que siento, borra de mi corazón estas heridas, dame un corazón nuevo, ven a mi vida Jesucristo, a usted lo lastimaron, y aún así se atrevió a decir “perdónalos porque no saben lo que hacen”.

Tengamos humildad y valentía... para decir “perdóname”. Si usted no puede ir, llame por teléfono, envíe una carta, un correo electrónico o de una tarjeta y dígale: “Si en aquella ocasión lo lastimé perdóneme”... si la persona lo perdona o no, ese no es problema suyo, usted ya es libre de ese nudo, allá los demás si quieren seguir en ese círculo vicioso.
Diario Extra 20 octubre 2007.

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