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RESONOCO

01/11/2007 GMT 1

Continuando una reflexión: ¿Qué es ser hoy de izquierda?

marfuerte @ 19:40

Ocean Castillo Loría.

Durante la semana pasada, se llevó a cabo una interesante reflexión sobre lo que significa hoy, ser de izquierda. El primer paso sobre el abordaje de este tema lo hizo el ideólogo socialdemócrata costarricense Lic. Enrique Obregón Valverde. El tema fue continuado por el politólogo Jorge Vargas Cullel.

Un primer aspecto a resaltar es que el Lic. Obregón se reconozca como hombre de izquierda, esto quiere decir que cree en el cambio social hacia adelante, entendiéndose por derecha, los que se oponen al cambio en la forma de organización que domina la sociedad.

Ahora bien, Obregón expresa que pertenece a una corriente dentro de la izquierda llamada izquierda democrática o socialdemocracia. Debe tenerse presente que se ubican a la izquierda una serie de ideologías o posiciones políticas. Una es el marxismo, que busca la eliminación del capitalismo en pro de la instauración de un Estado como absoluto dueño de los medios de producción y la imperancia de un partido político único.

Por otro lado, se encuentra la socialdemocracia, que para Obregón es un método de interpretación de la realidad, donde se busca la libertad, la igualdad y la solidaridad sin desechar el capitalismo, pero promoviendo una intervención del Estado en la economía para una mejor distribución de la riqueza.

Teniendo esto claro, para Obregón una globalización “a la libre”, no puede seguir siendo una realidad. Es decir, se requieren controles que tengan como objetivo el disminuir sus consecuencias negativas.

De ahí que, por ejemplo, en Francia, el Partido Socialista Francés (PSF) debate si endurecer las posiciones que se oponen a la globalización o en su defecto, acercarse a tesis socialdemócratas como las que expone Obregón. Precisamente, hace algún tiempo, el político Felipe González promovió ese giro dentro del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y es una de las principales conclusiones del Congreso del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD)

La pregunta que toca responderse es: ¿Por qué se está viviendo una globalización a la libre?, porque este proceso de transformación en el ámbito mundial y que ha tocado diversas esferas del quehacer humano, tiene como una de las características de su contexto, la transición a un modelo económico donde se subraya el libre mercado por encima de la regulación e intervención del Estado.

En el caso de Costa Rica, esa transición comenzó a darse en 1983, con la aprobación del Primer Programa de Ajuste Estructural (PAE) y que encuentra su culminación con la aprobación del DR – CAFTA o Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos – Centroamérica y República Dominicana.

Dice Don Enrique que puesto que las realidades cambian, la izquierda debe cambiar. Es claro que esta es una posición compartida por la izquierda democrática, pero no por la izquierda “dura” o marxismo, en la mayoría de los casos. Basta ver el ejemplo Cubano para confirmar esta hipótesis.

No se puede decir lo mismo de un caso como el Chino, donde el marxismo cumple sus reglas en el campo político, pero no en la economía, donde prácticamente la dinámica es capitalista.

Expresa el Lic. Obregón que la socialdemocracia busca, o debe variar en los medios políticos, de acuerdo a las circunstancias para alcanzar los fines de libertad, justicia y paz, que son invariables.

Este tema entre lo “variable” y “lo constante”, es lo que permite un debate de cómo equilibrar Estado y Mercado en la sociedad. De allí surgen formulas como el “Estado preventivo”, dentro del Partido Socialdemócrata Alemán o la “Socialdemocracia flexible” en el Partido Liberación Nacional en Costa Rica. el centro de la discusión es: ¿Cuánto Estado debe permitirse dentro de la dinámica de mercado?. Tal parece que la propuesta alemana contempla más Estado y la costarricense menos.

A modo de ejemplo, en Costa Rica, los “socialdemócratas flexibles” apoyaron una mayor participación del libre mercado a través del voto a favor del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos – Centroamérica y República Dominicana, mientras que, los izquierdistas marxistas y los defensores de una socialdemocracia más clásica (Con una mayor participación del Estado en la economía), se opusieron a tal acuerdo comercial.

Dicho debate es menos probable dentro del izquierdismo marxista, ya que estos partidos políticos ven al marxismo como una receta que en vez de poder ser adaptada, debe ser llevada a cabo “a pie juntillas”. Rasgos de este tipo de izquierdismo es lo que puede observarse hoy por hoy en Venezuela, donde se busca afirmar una política de estatizaciones, una reelección continuada y una especie de reacción al capitalismo globalizado.

Para Obregón, el único socialismo posible es el de tipo socialdemócrata porque dentro de la injusticia lucha por reducir desigualdades y proteger a los desvalidos en el marco de la democracia.

He aquí otra diferencia con el marxismo, ya que para éste, la democracia es una falsedad que sirve de justificación para arraigar la explotación propia del capitalismo. Es por eso que el marxismo busca la eliminación del capitalismo.

Antes de continuar, vale la pena aclarar el concepto de socialismo al que hace referencia Obregón, se entiende por socialismo el sistema que parte de la idea de que los bienes deben ser de quienes los necesitan y fue la disconformidad con las desigualdades sociales, lo que hizo aparecer varias formas de socialismo como el marxista o el socialdemócrata. De donde se deduce que la izquierda promueve uno u otro socialismo.

Lo cierto es lo que dice A. Giddens y que cita Obregón, la modernización de la socialdemocracia implica: “elaborar políticas que nos ayuden a preservar y profundizar los valores de izquierdas en la era de la globalización”.

Valga decir que una de esas políticas según el autor que comentamos, es el no renunciar a un Estado fuerte que garantice derechos y libertades, es decir, un Estado democrático y social.

Como puede verse, el Estado es un bastión de la izquierda, ya sea, como estructura totalizante (Marxismo) o como participante en mayor o menor medida en la dinámica del libre mercado (Socialdemocracia) En suma, que cualquier propuesta que plantee un “Estado mínimo o cero Estado, en pro de un mayor o absoluto libre mercado” no es de izquierda.

Ahora bien, este tema es importante, porque como demuestra Vargas Cullel, en Costa Rica tales diferencias ideológicas no están claras para el electorado. Por ejemplo, el costarricense se equivoca si considera que un partido como el Acción Ciudadana (PAC), se acerca al centro – derecha, esto, en el tanto, esta agrupación defiende una clara intervención del Estado en la economía. De igual manera, no parece que el Movimiento Libertario sea un partido de centro – derecha, sino más bien de clara derecha, al postular como ya lo hemos dicho, un “Estado mínimo o cero Estado en pro de un mayor o absoluto libre mercado”.

Resulta cierto que tales confusiones ideológicas no son propias de sociedades que son, o han pasado por importantes etapas de politización, como por ejemplo (y lo cita Vargas), El Salvador o Chile. Es el mismo caso de Europa en general, Nicaragua, e inclusive, Guatemala, donde el próximo domingo se elegirá entre una opción de derecha, como la de Otto Pérez Molina y otra socialdemócrata como la de Álvaro Colom.

Según lo insinúa Vargas, tal confusión en Costa Rica se debe a una pérdida de la brújula ideológica. Tal pérdida corresponde al abrazo del proyecto iniciado en 1983 por parte del Partido Liberación Nacional y de las corrientes socialcristianas, que antes de esa fecha, eran más creyentes de la intervención del Estado en la economía.

Vargas Cullel hace una serie de preguntas para determinar qué es ser de izquierda, trataremos de responder, claro al igual que el Lic. Enrique Obregón, lo intentaremos desde la izquierda democrática o socialdemocracia y no desde el marxismo.

En principio, ser de izquierda democrática implica el respeto a la dignidad humana y a la vida. Ser de izquierda democrática significa reconocer y respetar una división como la de la Iglesia y el Estado pero sin despreciar la luz que pueda arrojar el Magisterio de la Iglesia, sobre todo la Doctrina Social de ésta, en la resolución de los problemas políticos.

Ser de izquierda democrática significa impulsar los valores nacionales frente a la interferencia extranjera, del mismo modo, se trata de sacar lo mejor de tales valores sin despreciar lo mejor de lo que nos pueda ofrecer el mundo. Más que una apertura, debe procurarse una inserción en el mundo.

Ser de izquierda democrática es sustentar un sistema democrático con pluralismo en sus opciones políticas y transparencia en sus procesos. De igual manera, según las circunstancias políticas, no parece que esta sea una buena coyuntura para promover la nacionalización de la producción de bienes y servicios.

Pese a ello, no deja de ser de izquierda democrática el defender un régimen de Estado de Bienestar como el que creó en Costa Rica el Partido Liberación Nacional. La defensa o reforma de ese Estado, depende de responder la pregunta: ¿Cuánto Estado debe permitirse dentro de la dinámica de mercado? Asimismo, de la alternativa que se encuentre al tema entre “lo constante y lo variable” en el socialismo democrático.

Es de izquierda democrática saber que el libre mercado es útil para producir la riqueza pero que el Estado debe intervenir en la economía para distribuirla.

En términos de política internacional, no es de izquierda democrática apoyar tesis como las de Hugo Chávez, cuya agresividad y cercanía con el marxismo de Fidel Castro, la alejan de la defensa de sus objetivos esenciales.

La socialdemocracia es un instrumento que permite hacer consciencia sobre la importancia de la eficiencia en el accionar del Estado y del mismo modo, promover esa solidaridad por políticas públicas universales que impidan la concentración de la riqueza en pocas manos. Es por tal razón que esta opción política no puede ni debe hacer divisiones entre política económica y política social.

La izquierda democrática debe propiciar la democracia económica, apoyar la reforma educativa de cara a ocupar mejores empleos, pero también, para crear nuevos propietarios en el marco de la revolución científico – tecnológica, así como proteger el ambiente y conservar la naturaleza.

Sobre este punto de la protección del medio ambiente, no es de extrañar que un miembro del Partido Demócrata de los Estados Unidos y ex aspirante presidencial como Al Gore, haya recibido el Premio Nóbel de la paz y el premio Príncipe de Asturias por su lucha en defensa de la naturaleza.

En resumen, ser de izquierda democrática es tener como objetivo el robustecimiento social, poniendo en juego lo mejor de la creatividad política en la lectura de los contextos en los que corresponde llevar adelante la libertad, la justicia y la solidaridad.

Ser de izquierda democrática implica alto realismo y no dejarse atrapar por dogmatismos inútiles, sino, buscar los mejores medios para lograr el bienestar del mayor número.

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