Columna Pido la palabra
“Espaiderman”
Ana Coralia Fernández, periodista
paradigma@racsa.co.cr
Lo vi venir hacia mi carro. No lo podía creer. Yo hacía el semáforo en rojo en una rotonda y el enmascarado, siniestro y arácnido, se pegó a la ventana, se agachó y en susurro de tira cómica de la Marvel me preguntó: “¿Espaiderman a mil?”
Me ofrecía máscaras azules o rojas con la faz de este singular personaje.
Yo le dije que no, pero me quedé pensando ¿será prudente que en un país donde la inseguridad impera, donde cada día son más los atracos, asesinatos y “bajonazos”, deberíamos permitir la venta de máscaras que ocultan la identidad de quien las porta…?
No tengo nada en contra de los vendedores ambulantes. Aunque muchos se quejan de que “afean” la ciudad, creo que la mayoría busca su sustento y lo hace allí en rotondas y esquinas, porque otras puertas están cerradas.
La verdad, no deja de asombrarme nuestra falta de malicia. A los conductores nos hacen partes de tránsito por andar vidrios polarizados que –“en una eventual falta delictiva ocultarían nuestra identidad”–. Pero cualquiera vende máscaras a diestra y siniestra, sin considerar que estamos en manos de un hampa astuta y organizada.
En fin, si alguna vez me encuentro en una situación de peligro (que Dios no lo permita) y me aparece “Espaiderman”, no sabré si alegrarme de que un miembro del Salón de la Justicia venga a socorrerme o salir despavorida a pedir auxilio.
periódico Al Día 29 de octubre de 2007

Meneame
del.icio.us