Los 10 años de “Adelante”.
Ocean Castillo Loría.
Las puertas del programa “Adelante” se me abrieron a finales de la década de los noventas.
Hacíamos nuestras primeras armas en el análisis político, y nos acercábamos al mundo de la radio fascinados por esa magia que se descubre al principio de toda experiencia con los medios de comunicación.
El programa tenía el estilo de ser de opinión sobre los diversos temas nacionales con línea abierta. Es decir, el público oyente podía llamar y emitir sus criterios sobre lo que se analizaba o comentaba.
Allí llegue yo, a la cabina de “Radio Costa Rica”, con el simple pero ardiente deseo de expresar las conclusiones a las que llegaba del ejercicio de aplicar las categorías de análisis de las ciencias políticas a la realidad nacional. Al mando del programa, se encontraba un hombre serio, “sin pelos en la lengua”, con un gran amor por su país. Era Don Oscar Montero Tang. Me escuchó hablar, me hizo algunas preguntas atinentes al tema que tratábamos y al final me dijo: “con usted estoy de acuerdo en tales cosas pero no comparto estas otras”.
Su franqueza no me sorprendió. Entendí que Don Oscar y yo no siempre estábamos o estamos de acuerdo en ciertos puntos de vista, pero nunca podré decir que me censuró. Si alguna observación tenía que hacer la decía sin diplomacias, pero con la plena sinceridad de buscar la mejoría del interpelado.
Así nació una sincera amistad. Desde aquel momento y hasta ahora, Oscar me ha dado su mano amiga y su plena confianza. De invitado, pasé acompañarlo a conducir el programa y con el tiempo, y dependiendo del invitado, me dejaba al frente de “Adelante”.
Digo que me dejaba el programa dependiendo del invitado, porque si la temática era política, Oscar me decía: “Entrevístelo usted para que le saque el jugo”. Así fueron muchos programas, recuerdo como en alguna ocasión entrevisté al Dr. Freddy Pacheco haciendo una retrospectiva de los artículos que había publicado en la prensa escrita, asimismo, moderé mesas redondas con candidatos a Alcaldes etc. Siempre al final del programa, o en medio de los comerciales, o con una llamada telefónica al aire, Oscar daba gracias por mi participación.
“Adelante” siempre ha sido una ventana, una ventana para voces nuevas como lo fui yo o voces que tienen algo que decir. Pero esas voces deben expresar algo novedoso o hacer algún aporte. Puede que haya muchos programas de opinión y línea abierta pero “Adelante”, se caracteriza por su alto realismo y su constante llamado a “cambiar de actitud”.
Este cambio de actitud significa comenzar a mejorar desde las pequeñas cosas que podemos cambiar, en nuestras casas, en nuestros barrios, en nuestro país. Cambiar de actitud es dar una oportunidad para que surja lo mejor de nosotros mismos.
Luego de las experiencias antes descritas, Oscar también me dio la oportunidad de producir. Así, “Adelante” se convirtió en un faro para el análisis político profesional y de calidad. En esta línea, compartimos programas con el maestro de las ciencias políticas Rodrigo Madrigal Montealegre y con profesionales de la talla de Don Luis Guillermo Solís.
Al respecto, cuento una anécdota. La Asociación de Estudiantes de Ciencias Políticas comenzó a organizar la “Semana Nacional de la Ciencia Política”, y les ofrecimos a los muchachos y muchachas un espacio para hablar de la actividad. Aquellos estudiantes comenzaron a hablar temerosamente y al final, era tal su emoción que se desenvolvieron con plena seguridad. Al terminar el espacio Oscar me llamó y me dijo: “Se la jugaron los pichones de politólogos”. Al día de hoy, algunos de esos estudiantes son profesionales y siempre que me ven recuerdan esa experiencia. Esa es la huella de “Adelante”. Por cierto, gracias al programa se pudo difundir a la comunidad nacional lo valioso de las reflexiones de esas jornadas, cosa que no hubiera sido posible sin la anuencia de Oscar y de Radio “Costa Rica”.
Otro de los valiosos tesoros que me ha dejado el programa es las amistades. Ya he hablado de Oscar, pero no puedo dejar de mencionar a Rogelio Avelar y Endy Torres, gente joven de radio siempre dispuesta a dar lo mejor de sí para brindar a los oyentes calidad radiofónica, y a Doña Alice Jhons, nuestra querida “viejilla del machete”. Oscar me llevó a la casa de Doña Alice a tomar café. Pude allí vivir el calor de la hospitalidad tica, y el cariño sincero de una familia, que hasta aquel momento, solo había oído mi voz.
Con el tiempo, también se me ocurrió estudiar teología, y “Adelante” se convirtió en un foro para hablar de Dios, religión y espiritualidad. Este fue el título de un ciclo de programas que planeó y condujo de manera magistral un inestimable amigo, el Lic. Alfonso Angulo Mondragón. Además de sus virtudes como abogado, mostró gran destreza en el manejo del micrófono. Pero lo principal que quiero rescatar es su sinceridad y don de gentes. De este ciclo se pueden mencionar los programas realizados con un Rabino Judío, el representante de la Iglesia Ortodoxa para Centroamérica, el programa especial sobre la película “La Pasión de Cristo”, la visita al Seminario central; y claro está, las entrevistas con Monseñor José Francisco Ulloa y Monseñor Hugo Barrantes Ureña. Este ciclo no hubiera sido posible sin Alfonso, pero tampoco sin la participación del Dr. José Francisco Rosales B, quien hizo los contactos y mostró la profundidad de la teología Católica.
De este ciclo me quedó otro hermano, Alfonso Angulo, su esposa la Dra. Carmen y un par de sobrinos que son sus hijos. Es gracias a este valioso programa por el que cuento con su amistad, respeto y cariño, cosa que es recíproca y agradeceré eternamente.
La amplitud del programa siempre ha sido grande, por ejemplo, en algún momento una oyente me llama y me pide un programa sobre teología de la liberación. Le comento a Oscar que me han hecho la solicitud y que tengo un invitado para tratar el tema. Gracias al teólogo Carlos Pentzke pudimos abordar el tópico con la profundidad merecida.
Otra anécdota, un sábado tenía que hacer el programa, llegué con mi plan elaborado, y al entrar a la cabina, me encontré al profesor Fernando Castro Sánchez. Dedujimos que esa era una de las poquísimas, quizá la única vez, que Oscar se había confundido y nos había convocado a los dos. La posible confusión fue dichosa, sin planearlo, hicimos un programa de diálogo religioso entre Budismo y Cristianismo que creo nunca se ha hecho en la radio nacional.
¿Quién iba decir que con aquellas puertas que se me abrieron a finales de la década de los noventas iban a venir tantas vivencias, alegrías y cariños?
Felicidades Oscar Montero Tang.
Felicidades Radio “Costa Rica”.
Felicidades al programa “Adelante”, que para mi, más que un programa, es una familia.

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