Columna A FONDO 2
José A. Cabezas
jcabezas@racsa.co.cr
El crítico de cine de LA PRENSA LIBRE, Daniel Marranghello, tocó el día de ayer un tema que desde hace tiempo deberían poner en la mesa de discusión: la excesiva exhibición de películas de terror que se ha desatado, no solo en los cines sino especialmente en la televisión. En ella se dispersa por la profusión que hacen las cableras, las cuales oscilan en más de 60 canales.
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Si las autoridades competentes en asuntos de menores y adolescentes, que las hay, se hubiesen reunido, preparado o ejecutado algún plan, lo desconocemos. Además de eso, no lo hemos visto. Pero obviamente sí convoca con prontitud para que se evalúe el daño que psicológicamente se está causando a los jóvenes.
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Como dice Marranghelo: “En Estados Unidos este tipo de cine truculento tiene éxito económico, muchos adolescentes de ese país asisten regularmente a películas llenas de escenas de extrema violencia: torturas, asesinatos, decapitaciones; violencia perversa, chocante, deshumanizante. Los avances en los efectos especiales en las últimas décadas permiten crear escenas de horror con un gran realismo, a diferencia de las cintas de terror del pasado”.
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El terror le da un contenido adicional a la violencia y ambos, violencia y terror, son adictivos para mentes enfermas. Y este estilo de cine enferma. Esto es: crea su propio mercado consumidor.
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No hablamos aquí del cine de terror ocasional. Hablamos del uso sostenido, recurrente, tal vez diario. El joven inserta en su mente una irrealidad o dicho de otra manera, una deformación de lo real. La violencia en el cine ya de por sí es aberrante, pero aunque muchas desgracias trae consigo, al menos no elimina por lo general la belleza. El terror sí. El escenario, los rostros, las figuras son una alteradas, terroríficas, sucias e inmundas. Esto cala, como todo el celuloide, en la subconsciente del menor. Se acostumbra a seguir lo aterrador y espeluznante y, en muchos casos, aprende a vivir con el miedo y a disfrutar de él.
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La malformación psicológica que hoy muestra la juventud tiene infinitas caras. Coincide con un extravío en su conducta social, lo cual es conocido. No dudamos de que este tipo de cine se convierte en una fuente exquisita para que esto suceda
periódico La Prensa Libre 6 noviembre 2007.

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