¿Y LA VOLUNTAD POPULAR?
Tonatiuh Solano Herrera (vonbreitwieser@hotmail.com)
Hace un mes, los costarricenses fuimos partícipes en la construcción de una de las páginas más importantes de nuestra historia democrática. Participamos en el primer referéndum que se ha llevado a cabo en Costa Rica y aún más, en el primer referéndum del mundo en que se somete a consulta popular el futuro de un acuerdo de libre comercio.
Con alegría y entusiasmo nos pusimos la camiseta que representaba nuestras posiciones personales o sectoriales, unos fuimos por el SÍ y otros por el NO, pero al fin y al cabo, con la idea de que seguimos siendo costarricenses a pesar de nuestras diferencias y con el firme compromiso, expresado por los líderes de ambas partes, de buscar los puntos de encuentro luego de la consulta popular.
Los costarricenses responsables y demócratas, acogimos y respetamos la voluntad popular expresada en las urnas, retomando el compromiso de seguir trabajando por nuestro país y por el futuro de las nuevas generaciones. Sin embargo, la camarilla radical de aquellos cadáveres políticos que se ubicaban en la triste tarima del NO, el 7 de Octubre, demostraron no sólo su falta de cohesión como grupo (pues algunos se salieron desde el momento en que empezaron a llegar los resultados provisionales por parte del TSE), sino su terquedad al pretender desconocer la voluntad popular libremente expresada ese día.
Añejos líderes sindicales que sin despojarse de sus escandalosos privilegios, pretenden justificar la rebelión como alternativa válida en un sistema democrático y, una minoría de legisladores, que hacen hasta lo imposible por no permitir que la discusión de la agenda que acompaña al TLC, pueda transcurrir sin entrabamientos, como lo habían prometido al creerse ganadores antes del referéndum.
Ahora es muy fácil hablar de fraude, invocar a la rebelión y tratar de mancillar la voluntad popular y las instituciones democráticas de nuestro país, atacando a un Gobierno que desde la campaña electoral para las elecciones presidenciales, propugnaba por el TLC; a 38 legisladores de 5 partidos políticos libremente electos y al 51% de la población que ratificó su apoyo al acuerdo.
Costa Rica debe avanzar por la senda del desarrollo y la prosperidad, no por las turbias aguas de la revuelta callejera y la sedición.
* Politólogo
Diario Extra 8 noviembre 2007

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