Columna Pido la palabra
San José imposible
Ana Coralia Fernández, periodista
paradigma@racsa.co.cr
Nadie espera que San José, de la noche a la mañana, sea como aquella en la que muchos crecimos: limpia, tranquila y fresca.
Hoy se ha convertido en una pesadilla donde, a pesar de que uno se pellizque hasta morir, despertar es inútil, porque no estamos dormidos.
Tampoco es justo comparar los estragos del progreso con las sencillas virtudes del pasado, pues este tiempo es un enorme tobogán que nos arroja al vacío sin más consideración que el vértigo de no saber el final del camino.
¡Ni hablar de los habitantes que desertaron despavoridos del casco central de la ciudad! ¡Ni mencionar las hordas de hampones e indigentes que la hacen una ciudad peligrosa y triste!
Lo que parecía una luz en el camino bajo el nombre de “San José posible”, proyecto que procura dar a nuestra capital un remozamiento en todo el sentido de la palabra, se ha convertido en un sueño difícil de lograr.
El caos vial, generado por bulevares a medio hacer, zangas sin fin, y el tsunami humano que se avecina para diciembre, nos auguran días dignos del infierno de Dante.
Casi siempre trato de ver el vaso medio lleno. Me gusta apostar a las personas y a las buenas ideas.
Pero, si tiene trompa de chancho, cuerpo de chancho, cola de chancho y grita como un chancho… ¡es un chancho! San José es una ciudad imposible, y por mucho que uno lo intente no puede encontrarle el lado bueno a un dolor de muela.
periódico Al Día 12 noviembre 2007

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