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RESONOCO

11/12/2007 GMT 1

Columna Surco

marfuerte @ 01:02

Francisco Barahona Riera
El triunfo del No en el referéndum de Venezuela realizado el domingo pasado resulta sorpresivo y esperanzador en relación al avance democrático de ese querido país. A diferencia del resultado a favor del Sí que significo en Costa Rica nuestro primer experimento de democracia participativa directa, ambos eventos electorales nos pueden dar importantes lecciones de cara al futuro.

Por un lado, en Venezuela se pone a prueba exitosamente la validez y el buen funcionamiento de la institucionalidad electoral, así como el acatamiento al veredicto popular, aunque este se exprese con apenas un uno por ciento de diferencia en relación con el bando perdedor y pese al gran poder político que ostenta el presidente Chávez quien, así y todo, respeta la derrota y reconoce rápidamente el triunfo de la oposición, lanzándoles el reto consistente en que ellos pueden ganar en democracia y que en el fondo, es la incipiente democracia venezolana la que se consolida; dando así una lección al mundo; echando por la borda las predicciones interesadas y agoreras de que no se reconocería el triunfo de la oposición.

En nuestro país gano el Sí al TLC, apoyado por el gobierno de mil formas, unas lícitas y otras no, pese a ello se consolidó con ese resultado nuestra democracia y el veredicto ha sido aceptado por todos mayor o menor criticidad, pero en el fondo, aunque el resultado fue muy estrecho, se tomó una decisión que afectará nuestro futuro.

En ambos casos, los poderes establecidos utilizaron todos sus recursos para impulsar una decisión y fue el pueblo elector el que tomó su decisión. En uno gano el Sí y en el otro el No. Los procesos fueron diferentes, sus temáticas y actores también; sin embargo, ambos contribuyen a definir importantes decisiones históricas que a su vez consolidan las instituciones participativas en América Latina.

Este es, a no dudarlo, el nuevo rumbo de la democracia continental que se ve remozada en otros países como Ecuador, Bolivia, Argentina, Panamá y Uruguay. En el fondo, se avanza en la dirección y el compromiso de que sean los pueblos los artífices reales de sus destinos y no liderazgos personales o partidos y fuerzas políticas egoístas y anquilosadas, con intereses económicos elitistas y retrógrados.

De esta manera se consolidan los principios doctrinarios establecidos en la Carta Democrática Interamericana de la OEA y se impulsan los mejores intereses de nuestros pueblos.

periódico La Prensa libre 6 diciembre 2007

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