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RESONOCO

11/12/2007 GMT 1

LA RONDA DE LOS LIBROS

marfuerte @ 01:01

Alfonso Chase
El camino de Shambhala
Jeremy Hayward
Gaia Ediciones, 2007

Jeremy Hayward es un prestigioso orientalista, que dirigió y cofundó el Instituto Naropa, discípulo privilegiado del maestro Chogyam Trüngpa, fallecido en 1987 y principal difusor de las ideas que se recogen en este libro, en sus fuentes primarias y originales, cultivadas en el Tíbet antes de la infortunada invasión china, que ya todos conocemos. A partir de 1960, ya en Occidente, el maestro logró desarrollar muchas ideas referidas a lo que se conoce como “Camino de Shambhala”, que no es otra cosa que lo que ya se conocía, después de las investigaciones del explorador Roderich en busca de la ciudad perdida y donde el conocimiento y la formación del ser humano fueran el norte de su existencia. Como todas las otras vías en este sentido, Jeremy Hayward busca dar sustancia a las enseñanzas de esa disciplina, centrada en la conciencia global de las sutras, personales de Trüngpa, más los textos que este usó, combinando la antigua enseñanza tibetana con prácticas chamánicas, las cuales
proceden también de aspectos poco conocidos de los monjes tibetanos, principalmente del budismo. Todo lo aquí presentado viene del concepto de la energía vital, que existe en el universo, y que ha hecho correr ríos de tinta, más la visión de lo sagrado como una forma de complementar la vida cotidiana. La vía del Shambhala es parte de un conocimiento antiquísimo, centrado en la renuncia a los intereses mundanos, es decir frívolos, para consagrar la existencia en medio de la vida cotidiana, a la búsqueda de la iluminación, transformado el ser humano en un guerrero que va siempre hacia delante. Es una manera de despreciar y vencer la duda, la depresión, el miedo o la agresión externa, para conseguir dar a la voluntad una especie de fuerza interna, que nos permita ser rescatados de la ilusión. La existencia real del país o reino de Shambhala ha sido estudiada muchas veces, como objeto de las ideas religiosas o como sitio simbólico, donde el vivir la vida cotidiana era una manera de ser entre las cosas y personas, y el yo mismo, con naturalidad, pero con la fuerza que nace de nuestra propia voluntad. En el caso del Dorje Dradul, desde su salida del Tíbet en 1959, sus estudios en Oxford, su residencia en Estados Unidos, todo fue luchar contra los obstáculos y la observancia de la vida de sus contemporáneos sumida en la inacción o la enajenación. Este libro nos da su legado con base en sus conversaciones grabadas, sus métodos, sus enseñanzas y el diálogo con sus oyentes y, posteriormente, discípulos. Es una visión de lo sagrado, como algo necesario para vivir entre las gentes, pero sobre todo consigo mismo. Los patrones de la energía viva pertenecen a todas las propuestas sagradas que conocemos, pero aquí están definidas por el discípulo como el camino del guerrero, común también a todas las religiones, pero buscando recoger el budismo tibetano y ciertas ramas del misticismo chino prebudista, para centrar todo en la práctica de la atención, el rechazo del miedo, la plenitud de existir, la delicadeza y el aprender a desprenderse de las cosas vanas, para dar paso a una sociedad iluminada por los prestigiosos solares que dimanan del Este. Coinciden estas enseñanzas con lo que en el siglo XVIII se llamó la energía cósmica, que le permitía a Shambala, como ciudad cósmica, ser percibida como una especie de Ciudad de Dios, donde residía toda la energía del ser humano. Desprenderse del capullo y ser entre sí mismo los otros, o a la inversa, con el valor de la energía creativa, la inspiración o refundición de lo despierto, nos permite pasar a otros estadios del conocimiento, como pareciera se propone en este libro que es resumen de una filosofía, pero también una práctica para ser realizada donde estemos, dándole testimonio a la existencia de la ciudad mágica, que alguna vez existiera o existe, en algún lugar del mundo, o simplemente dentro de nosotros. Uno, según el libro, necesita comprobar la verdad por sí mismo, en el espacio vital de nuestra propia historia trascendente. La vía de Shambhala es un viaje sagrado que nunca tendrá fin. Puede vivirse en cada uno de nosotros, en la soledad de sus anhelos, o en medio del bullicio sofocante de la vida cotidiana. Algo así como aprender el tiro de arco con nuestra propia consciencia.

Shambhala: la senda sagrada del guerrero
Chogyam Trungpa
Editorial Kairós, 11º edición, 2007

Este fue el primer libro en el cual su autor, creo yo, fue por primera vez él mismo en sus enseñanzas, adoptando el nombre de Dradul de Mukpo (Dorje), pues por primera vez nos presenta las enseñanzas de la senda del guerrero de manera muy clara, tal como debería ser en su más original versión. Se abre para mostrarnos, en realidad, la búsqueda de la sabiduría antiquísima de la leyenda, mito o realidad de Shambhala, como fundamento de la creatividad oriental, dejando de lado los textos de divulgación del budismo para ejecutivos, que tanto problema le mostró en su relación con otros orientalistas. Luego de largos años en el Instituto Naropa, Trüngpa sufre una meditada transformación, que le hace volver a las fuentes, con un rigor producto de ellas sobre sí mismo. Con extrema lucidez nos permite penetrar en tres apartes definidos, a partir de la propuesta de cómo ser un guerrero, su mundo y la presencia auténtica del ser en el mundo, como ya se había planteado en otras propuestas, incluidas las
imaginaciones reales de Carlos Castaneda, Georges Gurdieff o el mismo Krishnamurti, que fueron seres de síntesis, luego de recibir el mensaje de casi todas las culturas. Lo importante de este pensador es que crea y da forma en la práctica, el aprendizaje Shambhala, centrado en el concepto de inmediatez, el aquí y ahora de nuestra existencia en el mundo. Es un libro fluido, donde el autor habla consigo mismo, pero a la vez enseña con un método simple de observancia, lejano de los ritos iniciales que impulsó e impuso en Naropa, para visitantes selectos o ricos hombres y mujeres que buscaban “trascender”. Lo importante del autor, guerrero espiritual y maestro, es la necesidad de compartir lo adquirido a través del tiempo, el suyo y el de los descendientes del linaje que propone fundar, por la sangre del conocimiento y del espíritu, dejando de lado la existencia real de la ciudad Iluminada de Shambhala, que termina ubicada en el cerebro de los mortales trascendentes. A algunos les parecerá muy familiar la forma de expresarse. A otros el que utilice futilidades para ponerlas de ejemplos negativos. Pero los que lo conocieron personalmente dan testimonio de la simplicidad de su mensaje, que oculta formas de complejidad extrema, las cuales son presentadas de manera muy agradable. Es evidente que las enseñanzas de este espíritu abierto pertenecen al ámbito de la secularidad, lo que es nuevo, y nos alejan de las zarzas ardientes de los dogmas religiosos, siendo la comunicación entre el estudioso y las fuerzas energéticas que dominan la creación del universo la propuesta que puede trascender el cerrado mundo de todos los dogmas, casi inmutables en el valor textual de la tradición. La propuesta de dar el salto, es decir, salir del capullo, nos permite percibir la identidad del yo personal y una mayor solidaridad para con los otros, dando forma a la sociedad real de lo que significa Shambhala.

No es el perfil de su existencia imaginaria, sino en el conjunto de ideas que la han hecho permanente en el imaginario colectivo de la humanidad.

El sol del gran Este
La sabiduría
de Shambhala
Chogyam Trumgpa
Editorial Kairós, 2007

Originalmente publicado en inglés en 1999 por familiares del Maestro, no es como se afirma una continuación del primer libro, sino más bien un esfuerzo complementario para aclarar varios conceptos presentes en el inicial, sobre todo la percepción de la actividad de crecimiento espiritual propuesta como una energía solar, retomando la base de toda la enseñanza de Trüngpa Rínpoche, su método de práctica, algo que sus discípulos creen que quedó incompleto a su muerte. El principio de ashé absoluto, que resume esa energía en toda la historia del mítico Shambhala, es ahora accesible por la difusión de estos materiales, por lo cual el libro debe leerse como un largo diálogo entre quien lo escribió y nosotros, buscando los elementos perdidos en muchos otros estudios del autor, pero en este casi hacia nuevos umbrales, que hallamos vibrantes en un nuevo lenguaje que podemos llamar poético.

Escrito en cinco partes: profundo, brillante, justo, poderoso, omnivictorioso y una especie de anexo, donde queda claramente identificado el autor, con sus diferentes nombres, un glosario muy moderno, sus libros y poemas e ilustraciones, que antes que cerrar abre posibilidades para seguir la senda de Shambhala, partiendo del reconocimiento del Sol del gran Este, un punto en el espacio que sale cada mañana, ante el cual nos descubrimos con reverencia, pero entendiendo que el proceso parte de una verdad histórica, a pesar del exceso de nombres presentes, para dar forma a una manera de pensar tan vieja como el universo. Es evidente que Chogyam Trüngpa logró dar aportes personales a todo este proceso, que hoy hierve en ideas. Cordialidad y solidaridad surgen como norte en este método de enseñanza espiritual, no clerical, pues el budismo es una forma de expresión no teísta, sino que el mundo se crea constantemente al igual que la existencia misma. La idea de que el uno mismo es el que puede, o debe salvarnos, es tan vieja como la vida real. Conquistar la agresión interna y externa es el propósito de toda esta enseñanza que, gracias al autor, logra ser sistematizada, recogiendo enseñanzas de la antigüedad, para dar forma a una sociedad mas armoniosa.

Todo este material ha tenido una difusión inusitada en estos últimos años, con la consecuente devoción y respeto para quien logró sintetizarla. La relación entre el ser y las cosas, y su proceso de crecimiento, es el aporte más valioso de todas estas reflexiones.

Rechazar el casos y el desorden interno y externo es una manera de afirmar el valor de Shambhala como nexo místico, con el territorio que le dio forma en los siglos de su existencia material. Se forman guerreros para la perfección interna, no para la guerra como tal. El autor, nacido en 1939, fue reconocido siendo un bebé como lama encarnado. Fue ecuménico porque sus maestros así lo fueron.

Polémico, disperso su valioso conocimiento en Occidente, Inglaterra y Estados Unidos, América Latina y Europa ahora.

Desde Nueva Escocia, Canadá, el mensaje del autor sigue fluyendo, contradictorio, claro, oscuro, pero siempre dentro de la filosofía perenne, que él se encargó de que fuera un legado ecuménico, en lo original y en lo inmutable.

periódico La Prensa Libre 6 diciembre 2007

Comentarios

Comentarios(2) »

  1. necesito la verdad

    yamiel dicipulo de la luz shambala | 13-05-2008 - 00:02:52 GMT 1 #

  2. hola hermanos de luz, la verdad que anuncian no tiene pasado ni futuro... ES y con eso vasta. no importa todos los cristsles y los templos de oro, si la energia interna cosmica universal di formas a la tierra y a la misma siudad shambhala luz lo que importa es su espiritu, su amor y esencia del alma real.....eso es la rason por la cual existe el universo entero. SOY YAMIEL DE YAMIEL AHORA Y DULCE COMO LA JALEA REAL DE LA ESCENCIA UNIVERSAL...

    jose antonio castillo | 30-06-2008 - 21:35:23 GMT 1 #

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