Año crucial en política
Editorial del periódico LA Prensa Libre.
El 2008 no es el típico año electoral. Más bien el calificativo sería para 2009. Pero hay una suma de particularidades que hacen del año que inicia uno muy particular en el ámbito político nacional.
Si bien no es momento aún de escoger candidatos presidenciales, se comienzan a perfilar situaciones que pueden ser sustancialmente determinantes en el proceso que culminará en febrero de 2010.
Un primer elemento lo aporta la actual administración, que si bien no avanza en una agenda amplia, deja entrever resultados sorprendentes en algunas áreas que han sido complicadas a lo largo del tiempo.
La reducción de la pobreza, que ya reportó un 3% y podría ser mayor si surten efecto los ajustes a los programas asistenciales, advierte un reto importante para aquellos que quieran optar por la Presidencia al término de la gestión de Arias. A ello se suma la tarea aún pendiente, pero prometedora por el momento, de una reducción en la tasa de inflación y, posiblemente, otra baja en el nivel de desempleo.
Si se concretan esos objetivos, la siguiente tarea será mantener las cifras en los niveles que vayan a alcanzar. Esa es tarea complicada, pero en principio no sería responsabilidad de la actual administración.
Allí es donde comienza a pintar interesante el tema. En política, muchas veces no está muy claro si es más complicado llegar, o más bien mantenerse. Es el dilema que tendría que resolver quien suceda a Arias al frente del Gobierno.
En el escenario actual, la presencia del ex presidente Rafael Ángel Calderón en la escena política supone, también, otro reto complicado para las diferentes agrupaciones que vayan a presentarse a la contienda electoral. Si bien seguirá en el ambiente el tema del proceso que se sigue en su contra, mientras no haya una sentencia y más aún si esta no fuera condenatoria, es obvio que puede mantener su actividad política, porque conserva la plenitud de sus derechos civiles.
En Liberación Nacional y en el Partido Acción Ciudadana, entre tanto, no aparece una figura que pueda “picar” fuerte con Calderón, mientras que el Movimiento Libertario no parece haber crecido lo suficiente como para aspirar en serio a colocar a Otto Guevara en Zapote.
De hecho, en el camino que se comenzará a transitar este año que arranca, es posible que muchos liberacionistas que se marcharon para no votar por Arias retornen a las filas verdiblancas. Algunos, quizá convencidos de que el partido puede adaptarse a los nuevos tiempos y otros, tal vez más por oportunismo político que por otra cosa. Pero al final de cuentas, suman a la causa liberacionista. Esto, indudablemente, afectará al PAC, que captó una buena parte de esa base en el proceso eleccionario anterior.
En la acera de enfrente, la Unidad puede vivir una experiencia similar en relación con los libertarios, pues muchos de los que se fueron lo hicieron insatisfechos con el candidato presidencial de turno.
Quien saque mayor provecho de estas situaciones —o dicho de otro modo: tenga un mayor manejo político— indudablemente quedará mejor posicionado en la ruta hacia la Presidencia.
periódico LA Prensa Libre 3 enero 2008.

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