La rabia y la carta.
Ocean Castillo Loría.
A finales del año pasado llegó a nuestras librerías un texto de la ex candidata presidencial Colombiana Ingrid Betancourt, su título: “La rabia en el corazón”.
El libro es del año 2001, y si ha llegado hasta ahora a nuestro país, es seguro que se debe al retorno a la palestra noticiosa de la señora Betancourt y el tema de los secuestrados.
“La rabia en el corazón” se publicó primero en Francia, país del que Betancourt también es ciudadana, y es gracias a la traducción de su hermana que llega en nuestro idioma.
Si bien es cierto el libro describe uno de los periodos más difíciles de la historia colombiana, también, desde el principio, destila una esperanza inquebrantable en el futuro de este país.
También sirve este texto como una forma de descubrir las intimidades de una política que, como madre y esposa siente la presión de las amenazas de un aparataje corrupto que busca intimidarla y hasta eliminarla.
Describe Ingrid su niñez y adolescencia de donde surge el más profundo amor por su país.
Este amor la lleva hasta tener una crisis en su primer matrimonio.
Así transcurre el libro, describiendo las esperanzas de un pueblo en un hombre, Luis Carlos Galán, y como se apagan esas esperanzas bajo el sonido de las balas y su asesinato.
Llega el tiempo de las indecisiones de Gaviria y de la corrupción de Samper.
Comienza la clara lucha de Ingrid por alcanzar el poder para cambiar las cosas. Ella llega a la Cámara de Representantes con altísima legitimidad.
Su voz de denuncia debe ser acallada, comienzan los montajes y las amenazas.
Se confirma una triste realidad, la campaña de Samper fue financiada por el narcotráfico. La cúpula gobernante busca a toda costa mantenerse en el poder. Ingrid escribe un libro donde denuncia sus conjuras, sus hijos en la lejanía, el precio por denunciar la corrupción es muy alto.
El espacio de la cámara baja ya no es suficiente para poder alcanzar los objetivos que Ingrid se ha propuesto… la escala siguiente es el senado. La crisis del sistema de partidos políticos tradicionales es evidente, Betancourt funda su propio partido: Oxígeno y con él, da la gran sorpresa de vencer contra todos los pronósticos.
De cara a un nuevo proceso electoral, será el candidato conservador Andrés Pastrana, quien busca a Ingrid, luego de un estira y encoge, firman un pacto de reforma política. Una vez más, resurge la esperanza, una vez más brota la rabia del corazón. Pastrana gana las elecciones y la politiquería derrota las intenciones de cambiar las cosas.
Betancourt no se rinde, y busca la paz, descubre que en apariencia los distintos grupos en pugna, también la desean.
En el corazón de Ingrid, surge de nuevo la ilusión de un rescate de Colombia.
El texto se queda allí, pero la historia continúa. En el 2001 Betancourt renuncia al Senado y postula su nombre como candidata a la presidencia de la República de Colombia, pese a su lucha, al momento de ser secuestrada su apoyo no llega al 1%.
Un año después, la candidata parte hacia San Vicente de Caguán, con el objetivo de apoyar al Alcalde del lugar militante de su partido, ya que este sitio estaba siendo retomado por el gobierno luego de que formara parte de la llamada zona de distensión. Es en este momento en el que es secuestrada junto a su inseparable compañera de luchas Clara Rojas.
En julio de 2002, se presenta un video en el que Ingrid hace una fuerte crítica al desinterés del gobierno por el tema de los secuestrados.
El resto es historia conocida, en noviembre del año pasado se dan a conocer evidencias de que Betancourt está con vida, entre ellas una carta.
Pero en la carta ya no hay rabia… hay tristeza, una profunda tristeza.
Ingrid describe un lugar de muerte en vida, donde el mayor esfuerzo es mantener la esperanza. Un lugar, donde conforme a sus propias palabras, pondera la incertidumbre y la precariedad, un lugar donde nada puede ser propio.
“La felicidad es triste. El amor alivia y abre heridas nuevas... es vivir y morir de nuevo.” Dice Betancourt. La única luz es Dios en quien se confía.
Repasar la carta de Ingrid es llenar los ojos de lágrimas y que estalle la rabia, rabia por la impotencia, por la violencia, por la injusticia.
Pero quizás lo mejor es terminar con frases de un poema de anastasia, sobrina de Betancourt:
"por un golpe de suerte, por un golpe de magia o un golpe de Dios, en tres años o 3 días estarás de vuelta con nosotros".
Así sea.

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Saludos Hermano(a),
El tiempo se pasa y es como si fuera ayer u hoy mismo, es una confusión de sentimientos en un mar de propósitos que un dia se sueñan y al otro dia se recuerdan como pesadillas impotentes.
Hoy hay una nueva Ingrid, serena y callada, pero con fuerza y decidida a no dejar pasar oportunidad. Hemos sufrido tantas muertes en nuestras narices de personas que sin interes de protagonismo y con todo el interes del mundo luchan por un nuevo país, Gaitán, Galán, Garzón, ahora tenemos una Betancourt, quien nos demuestra dia a dia, segundo por segundo cómo dar un mensaje de unión a todo un país conmocionado, cómo unir demasiadas palabras en un sentimiento inexplicable de impotencia con la mayor potencia de las rabias.
Ahora si es definitivo el cambio, ya no hay palabra borrada ni hecho olvidado, todo porque con simples y complejos hechos nos ha dado las claves para hacer de nuestro país un sólo sentimiento.
Ingrid, estoy contigo, y tú?
cristhian | 05-07-2008 - 09:15:03 GMT 1 #