Columna ESAS COSAS RARAS
ESAS COSAS RARAS
María Elena Jiménez Vega
mjimenez@prensalibre.co.cr
Recientemente conocí a una psicóloga que, al explicarme en qué consistía su trabajo en una casa de derechos de la Acnur, fue fácil comprender que amaba lo que hace.
Cómo cuesta encontrar a personas que realmente amen su trabajo. Me contaba mi mamá cómo fue atendida por una doctora en Medicina General de la Clínica Marcial Fallas.
Mi madre es una persona que realmente está enferma. Solo tome en cuenta que a veces en un día se ha llegado a tomar ocho acetaminofén con codeína para aliviar un dolor, y aún así no lo alivia. Como ella misma le dice al especialista que lleva su caso en el hospital San Juan de Dios, “me estoy matando con tal de aliviarme el dolor”. Pero solo ese medicamento de todos los probados ha conseguido que al menos se ponga de pie.
Resulta que la acetaminofén con codeína fue retirada unos meses por faltante de los medicamentos que otorga la Caja Costarricense de Seguro Social. Pero ella averiguó que ya había vuelto a las expensas de la farmacia, pero que se otorgaría con discreción.
Esto la motivó a sacar una cita y a visitar al medico local para que la examinara y al ver su expediente le enviara la receta de este medicamento.
Quien la atendió fue la doctora Granados. Especial por trato amargo e indiferente con el paciente. Al entrar, ni siquiera determinó al paciente e inmediatamente le dijo:
-¿Qué quiere?
-Mi madre empezó por explicarle que ella tenía una enfermedad y que se le estaba enviando unos supositorios que...
Mientras tanto, la doctora tomaba la libreta de recetas y apuntaba el nombre de los supositorios.
Mi madre la interrumpió y le dijo:
-No estoy aquí para que me mande los supositorios, sino para que me revise y sea conciente de que me puede enviar ahora la acetaminofén con codeína.
-No hay, le dijo la doctora.
-Sí hay, contestó mi mamá.
-¿Cómo sabe?, alegó la señora Granados.
-Porque en farmacia me indicaron que ya la estaban despachando.
-Bueno, le voy a dar una receta por un mes, pero no venga más por otra receta, sentenció la doctora Granados.
Mi mamá no se hace la enferma, señora Granados. Si usted fuera una profesional competente, empezaría por revisar, o dar aunque sea una ojeada a su expediente, y posteriormente realizaría al menos el protocolo de tomar la temperatura y la presión, cediendo los 15 minutos que se le asignan a cada paciente con calidad. Profesionalismo y humanidad, que para eso a mis padres se les rebaja la cuota destinada a la CCSS por servicios médicos y además a usted se le cancela cada quincena su salario, por lo menos el mínimo correspondiente.
¿Cuántos pacientes como mi madre, urgidos de atención médica, topan a diario con profesionales tan poco competentes?
periódico La Prensa Libre 11 enero 2008

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