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RESONOCO

17/01/2008 GMT 1

Quimiopolitología

marfuerte @ 22:38

Fernando Durán Ayanegui | ferduraya@racsa.co.cr

químico

Si se observa, a partir de su cúspide, un caparazón de caracol, y se ve que la espiral se desarrolla en el sentido del giro de las agujas del reloj, el espécimen es “derecho”; en caso contrario, es un ejemplar “zurdo”. En la naturaleza, salvo por los de dos o tres especies no muy extendidas, todos los caracoles son “derechos” y, por lo tanto, un caracol “zurdo” es una rara anomalía.

En mi juventud supe de las investigaciones de un doctor Martin, profesor de la Universidad de Bruselas, sobre los compuestos químicos que tienen forma de espiral y están integrados por anillos de átomos fusionados entre sí de cierta manera. Puede afirmarse que las estructuras de tales compuestos se asemejan al caparazón de un caracol (se les suele llamar caracolenos) y que, precisamente a causa de esa peculiaridad, tales compuestos existen en pares zurdo y derecho. Se decía que cada vez que un químico se encontraba en la playa un caparazón zurdo lo donaba a la colección de Martin, y es por ello que, tan pronto como cae en mis manos el resto mineral de un caracol, lo reviso con la esperanza de que resulte zurdo, mas, para mi pesar, hasta los que he visto en forma de fósil incrustado en una roca me han salido derechos y la única vez que creí haber tenido suerte fue cuando, en la Universidad de Costa Rica, una joven diseñadora me presentó un boceto gráfico en el que aparecía, ¡eureka!, la nítida fotografía de un caparazón de caracol de evidente configuración zurda.

Le pedí a la artista que me mostrara el raro ejemplar que ella misma había fotografiado, pero me explicó, muy apenada, que todo se debía a un error, pues al hacer su diseño en la computadora había invertido, involuntariamente, la foto.

En todo caso, el episodio me hizo pensar que he sido docenas y docenas de veces testigo de la inversión, no de las fotos sino de los caparazones originales de ciertos caracoles humanos que, hasta hace poco tiempo, canibalizaban “por reaccionario” a todo el que osaba declararse, digamos, socialdemócrata y hoy, plácidos, saciados y satisfechos, colaboran con los empeños más retrógrados y desprovistos de responsabilidad social imaginables y son como caracoles, súbitamente invertidos con el fin de tallarse sus BMW o sus Mercedes Benz y hacerse invitar a los cenáculos de quienes, otrora, eran más merecedores de sus denuestos que los ahora mustios o recalcitrantes huérfanos de la vilipendiada socialdemocracia.

Como rezaba antiguamente Olegario Mena en un programa humorístico de la radio, “hay cosas que parecen bolsas y, vueltas al revés, son bolsas otra vez”.
periódico La Nación 13 enero 2008.

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