Columna Pido la Palabra 1
Adiós no, hasta siempre
Mónica Gómez Robleto
Jefa de redacción
mgomez@aldia.co.cr
Este 31 de diciembre viví una de las experiencias más dolorosas de mi vida, mi compinche de travesuras y regañadas de niños, mi primo hermano más allegado, mi hermano, falleció luego de sufrir un aneurisma fulminante que lo postró en la inconsciencia el 23 de diciembre.
Me enorgullece saber lo apreciado que eras por tu excepcional forma de ser.
En nueve días se apagó tu vida, sin que ninguno de quienes te amamos podamos todavía dar crédito a tu partida, pues no estabas enfermo, no padecías nada y eras un hombre joven, vital, saludable y feliz.
Aunque fueron días sombríos de hospital, de observarte con impotencia conectado a un respirador, a monitoreo cardiaco, de presión arterial, temperatura y muchos otros aparatos, nunca cruzó por mi mente que nos dejarías. Dios así lo dispuso.
En medio de la tristeza y el dolor de tu partida tuve el honor de escuchar de boca de compañeros, vecinos y desconocidos –que ignoraban quién era yo– cómo te apreciaban, cómo abandonaron sus celebraciones de fin de año para acompañarte simbólicamente en tu despedida terrenal.
Me llena de orgullo saber lo querido y apreciado que eras debido a tu excepcional forma de ser y por la alegría que eras capaz de inyectar y contagiar a todos. Desde aquí sé que tu recuerdo está vigente en los pueblos recónditos que te tocó visitar para dar asesoría económica a cientos de cooperativistas en este país.
Carlos Francisco nos dejaste, pero tu recuerdo vivirá en el corazón de quienes te queremos, por siempre. Mientras en nuestras mentes estén vigentes tus increíbles aventuras, chistes e historias nunca te irás del todo.
periódico Al Día 14 enero 2008.

Meneame
del.icio.us