Columna Pido la palabra
La casa
Ana Coralia Fernández, periodista
paradigma@racsa.co.cr
Ahí en Guadalupe, desde hace mucho la vi al final de la tarde, acomodar junto al cajero automático la caja de cartón y los motetes.
Indigente y todo, me llamaba la atención que siempre estaba leyendo algo: un periódico, un Selecciones viejo o un libro.
Me preguntaba qué designios habían llevado a aquella anciana a ese rincón y cómo se zambullía en su lectura como si estuviera en un cómodo sillón.
A veces, si uno llegaba al cajero muy tarde o hacía bulla, como si se tratara de su casa, le pegaba a uno sendas “trapeadas” por el alboroto.
Ante una remodelación que hizo el banco, no la volví a ver. “Seguro la corrieron”, me dije. Y esta no es una idea descabellada tras enterarme que un guarda apodado “Rotwailer” a eso se dedica en la parada de buses de San Carlos, en San José.
Así que comparto con ustedes mi grata sorpresa cuando descubrí hace poco, que la mujer de esta historia estaba viva y allí.
Dos locales más abajo, en un almacén grande , al parecer tuvieron la idea de construirle una especie de cuarto de dos paredes, que, imagino se cierra en e

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