Columna Pido la Palabra 2
Mae, a leer
Roxana Zúñiga
ropazu@racsa.co.cr
Algún estudio por ahí concluyó que los jóvenes costarricenses no emplean más de 100 palabras en sus conversaciones habituales.
Y no hay que ser un genio ni Madame Ghandara (¿la recuerdan?) para adivinar cuáles son algunas.
Mae (apócope de maje) encabeza la lista. Es muy interesante escuchar (que no vinear) algún diálogo en la fila del banco o de otra institución. Ese vocablo “roba más cámara” que ciertos personajes del “set jet” tico.
“Mae, estaba yo en la calle y mae, se lo juro, mae, me salió una mujer divina, mae. Mae y yo que le digo un piropo, mae, y ella que me mira, mae, con esos ojazos negros, mae.
Mae casi me derrito, mae, palabra, mae, fue una emoción, mae. Mae, ¿vas a ir a Palmares...?”. ¿Suena familiar?
Da tristeza saber que tenemos un idioma tan rico, pero tan paupérrimo en su uso.
La juventud no lee y de allí esa precariedad. Ahora todo son videojuegos, mensajes por teléfono (que asesinan el español) y demás entretenciones electrónicas.
Cuando un muchacho lee es un “nerd” o un bicho raro. ¡Qué horror! Deslizar los ojos por un texto es tan edificante como estar en el Paraíso… celestial (lo aclaro para evitar suspicacias mundanas).
Sé que estoy en la cresta de la vieja ola, pero por nada cambio el gozo inmenso de un buen libro al calor de un té de manzanilla y menta.
Debía señalarlo, aunque nada cambie.
periódicoAl Día 24 enero 2008.

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