El papel del PAC como oposición
Lic. Miguel Miranda Sandí
miguelmiran@gmail.com
En una democracia —como la nuestra— tanto el oficialismo como la oposición tienen los mismos derechos para expresar acuerdos o discrepancias respecto a los diversos temas de interés nacional. Sin embargo, lo que no conviene a ningún país es una actitud revanchista y egoísta de la oposición que —con el único propósito de impedir la gestión del Ejecutivo— obstaculiza irracionalmente el normal desarrollo de la dinámica política.
Lamentablemente, el Partido Acción Ciudadana (PAC) ha dado muestras reiteradas de no haber comprendido cuál es su verdadero papel en la Asamblea Legislativa. Su única finalidad pareciera estar enfocada en poner trabas a la gestión del presidente Arias y a impedir el avance de los proyectos relacionados con el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos de América, Centroamérica y República Dominicana.
Ciertamente, no se trata de que como principal partido de oposición tenga que someterse al oficialismo, puesto que de actuar así también sería irresponsable. Pero tampoco se trata de asumir una posición inflexible que
—de verdad— sobrepasa los límites de la tolerancia y de la prudencia, condiciones indispensables para el funcionamiento correcto del sistema político democrático. Máxime si el PAC espera contar con estas condiciones en un eventual gobierno suyo.
El PAC tuvo en la vida política costarricense un comienzo errado, no porque pretendiese ser una importante fuerza política —como lo es actualmente— para llegar al poder, sino más bien porque asumió ser la única vía posible para ejercer un gobierno decente y con metas claras, evidenciando con ello arrogancia. Peor aún, asumiendo —de alguna forma— que por ser una nueva fuerza, no tenían que negociar con los demás. Es decir, pienso yo, se creyeron la idea de que solo el PAC vale. Y esto, señores, es arrogancia. Una arrogancia sobre el vacío, porque perdieron dos elecciones presidenciales, la de los alcaldes y la relacionada con el TLC.
Con esta actitud egoísta y desde luego nada buena, el PAC no está asumiendo desde su fundación un papel responsable como principal fuerza de oposición. En las democracias modernas, algo en lo que deberían formarse también algunos de sus dirigentes, los partidos de oposición no se desgastan en pequeñeces, por el contrario, asumen con responsabilidad su papel y son reconocidos por su empeño en sacar adelante a sus países.
Por eso, la pregunta que muchos nos hacemos es qué tipo de bases ha fundamentado en su experiencia el PAC, para que en un eventual gobierno pueda disponer del apoyo de las demás fuerzas políticas, económicas y sociales. Ahora, si piensan que podrían gobernar solos, entonces cometerían un suicidio político. A pesar de todo, el presidente Arias ha sabido enderezar la barca y conducirla por un cauce seguro, algo que con objetividad ha sido reconocido por propios y extraños. Una razón más para que el PAC medite su conducta actual de cara al proceso electoral de 2010. No porque vayan a perder o a ganar las elecciones, sino para que maduren en la labor de legislar responsablemente.
periódico La Prensa Libre 23 enero 2008

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