¡Bú!
• 1408
Gabriel Gutiérrez R.
gutgabriel@gmail.com
La película es una típica cinta de terror y las actuaciones están a la altura de la misma.
1408, 2007
Dirigida por Mikel Håfström; John Cusack, Samuel L. Jackson
EE.UU., terror, 106 minutos.
Mike Enslin (John Cusack) es un aparente escritor frustrado que anda en busca de hoteles encantados. Publica su libro los “10 hoteles más escalofriantes” para luego encontrar el cuarto del hotel donde sus peores pesadillas se harán realidad.
En el hotel Dolphin, el gerente general, Gerald Olin (Samuel L. Jackson), trata de persuadirlo para no quedarse, dando paso a uno de los momentos más cómicos de la película, por la falta de química entre los dos actores principales. Al final, nos damos cuenta de que la actuación de Jackson no es más que para poner su nombre en el afiche de la película y atraer espectadores.
Al entrar a la habitación, inicia el periplo de terror de Enslin en un cuarto que en verdad es el “cuarto del infierno”, según palabras de Olin.
Acá entran en juego los típicos mecanismos utilizados en las películas de terror:
sonidos aparentes y repentinos, escenas inesperadas y no se pueden dejar de lado los aspectos paranormales. Conforme avanza la película se vuelve muy difícil descifrar el final. No sabemos qué pasará con Enslin; el miedo se transforma en incertidumbre, por el futuro del personaje.
El horror se va armando con sumo ímpetu y con él la necesidad imperiosa por conocer el desenlace de la cinta.
De un pronto a otro llegamos a un final abrupto (se nos hace creer) que hace recordar las películas de terror clase B de los 80. Es decepcionante.
Pero…
Mucha gente siente la necesidad de creer en fantasmas como un prospecto de algo después de la muerte, pero esto va más allá de querer aferrarse a algo. Muchas personas han tenido encuentros con elementos paranormales o visto cosas que no se pueden explicar y cada quien es libre de creer en lo que quiera.
Enslin es un padre que pierde a su hija luego de una enfermedad. Decide alejarse de su vida y carrera como prominente escritor, para lanzarse en una búsqueda de elementos paranormales en hoteles y darse cuenta al final que todos los casos son falacias, hasta que se encuentra con el cuarto 1408 del hotel Dolphin, en Nueva York.
El cuarto pone a prueba todas sus creencias sobre elementos paranormales y a su vez sirve como escenario principal para las escenas de terror. En ese lapso de tiempo conocemos la forma de vida de Enslin, su familia y lo que sintió al perder a su hija. Estos flashbacks ayudan a eliminar el estupor del miedo, sin embargo su función va mas allá de eso.
Las escenas de miedo y flashbacks se intercalan de tal manera que el terror de la película tiene sus altibajos. Esto hace que luego de un momento de mucho terror el flashback incida en la percepción del espectador, porque lo relaja y luego con una escena de miedo busca asustar más al relajado público.
Además de darnos a conocer mejor las razones que llevan a Enslin a alejarse de su antigua vida, también sirven para darnos varias sorpresas dentro de la película y hacernos sentir burlados con escenas que creemos que son algo, pero en realidad son otra cosa.
Fuera de estos aspectos de la historia, la cinta es una típica cinta de terror y las actuaciones están a la altura de la misma. Sin embargo, es bueno ver que se retorna a un cine de miedo que no es de corte ‘gore’, y se utiliza la sorpresa como principal arma del miedo.
Aceptable.
peridico La Prensa Libre. Rev. Abanico. 24 enero 2008

Meneame
del.icio.us