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RESONOCO

29/01/2008 GMT 1

LA RONDA DE LOS LIBROS

marfuerte @ 02:38

Alfonso Chase
Una historia de amor y oscuridad
Amos Oz
Editorial Siruela, 2007

Amos Oz (Jerusalén, 1939) se ha convertido con los años en una lúcida consciencia de su país y de su pueblo, creando algunas de las obras más sobresalientes de la literatura mundial, lo cual lo ha empujado a diferentes propuestas de premios internacionales, incluido el Premio Nobel.

Es el autor israelí más traducido, analizado o entrevistado, y cuyas opiniones son tomadas en cuenta a la hora de manifestar cómo piensa y actúa un reducido sector de los escritores judíos que viven en Israel. Esta obra está escrita en hebreo, como si el manejo de su lengua fuera lo apropiado para dar forma a su propia historia, su biografía novelada, que es la radiografía de un alma, la acción de un cuerpo físico y su proyección en la historia de este tiempo. No es un texto que empieza consigo mismo, sino que se remonta a sus padres, raíz esencial para dar forma al escritor, al activista, a las luces y sombras que determinan la existencia de un hombre que cuenta su biografía, que es la del movimiento que en el siglo XX confluye hacia Israel, con todos los conflictos que trae el desplazamiento de sus parientes, los grandes desafíos internos entre ellos, la repercusión en el niño y el joven y su posterior manera de ver la vida, y hacerla, en el conjunto de las circunstancias que determinan su presencia como escritor, como activista por la convivencia, alzando su voz por entre la de los políticos y militares pero buscando, en la lucha entre Eros y Tánatos, la esencia misma de su destino.

La obra plantea 100 años de la historia y de sus ancestros, y el producto de sus luchas en el Israel moderno, antes y después de su creación como estado. Al reflejar una visión épica, de la construcción de un pueblo y una personalidad, el autor tiene que referirse al pasado como sustancia, donde campean cuatro generaciones de personas, un poco a la manera de Isaac Bashevis Singer, admirado por él, pero con el cual guarda las debidas distancias. En la configuración de esta novela-autobiografía, de infancia y adolescencia principalmente, confluyen casi todas las técnicas literarias, lo que nos permite entender la admirable cultura del autor, escrito todo con un sentido lineal pero haciendo de los recuerdos y las fijaciones un gran cuadro mural, de extraordinaria belleza y una prosa detallista de gran calidad estética.

Escrita en 2001, es también una suma de todos los temas anteriores del autor, que parecen aquí ser el sostén de una vida casi completa, que termina en la etapa final con la muerte de su madre, admirablemente descrita en sus términos de contradicciones, convergencias y los pequeños detalles que establecen que la vida se conforma a sí misma con los trozos de esos instantes que mejor quedaron sostenidos en la memoria.

No es una autobiografía convencional, sino la historia de un personaje que es él mismo, pero también su familia, sus ancestros, su pueblo, la vida cotidiana y las repulsiones y amores que van dando forma a esta extensa obra de 63 capítulos.

La presencia de Amos Oz en la literatura mundial actual lo ha hecho acreedor de
numerosos premios, que tienen una especie de contacto con esta autobiografía, a partir de sus ediciones sucesivas en 2002, hasta repercutir en su candidatura de 2007 al Premio Nobel, por el conjunto de sus libros, pero particularmente por el valor de su autobiografía. Novela de personajes que están construidos al detalle, más los sucesos reales que se describen con morosidad y descripción
plena. La Editorial Siruela ha publicado las obras más recientes de Oz a partir de 1998, en número de diez libros, todos los cuales presentan los temas de un creador, en el tiempo de su propia aventura existencial, con el mérito de constituir la historia general de su país, así como la de una gesta familiar, que se trasluce en el destino de todos ellos como parte de la génesis de una nación. El carácter contestatario de Amos Oz le da una libertad admirable para mostrarnos las contradicciones de todos ellos, incluido quien escribe su autobiografía en forma de novela, y que logra describir la vida y aventuras de sus padres y construirles un monumento vital, que es el de su propia historia.

Bajo palabra
Akira Yoshimura
Editorial Emecé, 2007

Akira Yoshimura (Japón, 1927) es uno de los escritores más renombrados de su país, autor de más de 20 libros de cuentos, novelas y algunos ensayos sobre el arte de escribir. Ha sido dirigente de los autores de su patria, fundador y animador del Pen Club, y algunas de sus obras han sido adaptadas para el cine. En Occidente se lo conoce a medias. La edición original de este libro es del inglés, atribuida al escritor argentino César Aira, el cual logra su cometido en español.

El centro de “Bajo palabra” es la historia de Shiro Kikutami, un modesto profesor de escuela japonés que mata a su infiel esposa, hiere al amante y por último incendia el hogar donde ocurren los hechos.

La historia que se cuenta no se centra solo en la vida del recluso, que pasa ligera, para
luego llegar a la libertad condicional y allí empieza la fuerza de la novela, mostrando los avatares de un ex presidiario, su relación con el mundo, pero principalmente con el responsable de esa libertad, condicionada en lo interno y lo exterior, que define lo que arrastra de su tragedia, los tiempos de su detención y condena, y todos los otros mecanismos psicológicos que hacen que la vida fuera del penal sea tan dura, en lo real, como toda la desgracia que le aflige. La obra parece estar centrada en las relaciones humanas. En la consciencia de la desgracia del personaje principal y sus relaciones con su amigo Takasaki, homicida familiar también y de cómo sobreviven, ya no a los recuerdos de la prisión, sino a incluirse en una sociedad a la cual temen, al guardar cada uno su culpa en lo más hondo de su mente.

La novela describe, de manera profunda, los trabajos de Shiro, todos de un bajo nivel, insoportables para un hombre medianamente culto, la bondad y la maldad de sus nuevos conocidos. Y lo hace muy bien el escritor: del miedo profundo de que un hecho del pasado se pueda repetir en el presente.

Convertido en un don nadie, Shiro Kikutami vive la aflicción de su desgracia con hermosa dignidad, lo que le permite al arte de Akira Yoshimura crear un universo oscuro, con pequeñas lagunas de felicidad, concordia consigo mismo, describiendo también el mundo de la clase media baja, y más aún el que rodea la libertad bajo palabra del protagonista. El mundo es agónico, con pequeños resquicios de luz, para enfilar todo a las sugerencias de quienes lo rodean, de que se case de nuevo, lo que hace meditando levemente el acto. El intercambio epistolar con su amigo logra que el personaje muestre algunas de las características de su vida pasada y presente, con las limitaciones de su queja constante por existir. Dieciséis años de cárcel los han marcado para siempre, aunque ahora disfruten de la libertad. Ese abismo es lo que muestra la novela de manera gradual y grandiosa. Pero la vida es una noria y todo pareciera repetirse en su nueva situación. Kikutami mata a su nueva esposa, de la misma manera que lo había hecho con la primera: por un acto de furia incontrolable. Un hombre aparentemente tranquilo y apocado se convierte en doble criminal. No hay explicación literaria al hecho: el protagonista pertenece a las clase de personajes fuera de lo común o del espacio de esa libertad que se le otorga. Todo el proceso de creación del escritor es una obra maestra para penetrar en los mundos internos del protagonista. Desprecio y resentimiento es lo que habita en la mente de Shiro Kikutami. Eso es lo que constituye la esencia de una obra maestra editada en 1998, y en la cual se muestran todas las facultades narrativas del autor japonés. Una locura homicida momentánea, como dijo la sentencia, es el sentido de una obra maestra de nuestro tiempo.

Un tema que se ha tratado antes, muchas veces, resulta totalmente nuevo en las manos de un maestro, casi totalmente ignorado por nuestros lectores.

Delirio
Douglas Cooper
Editorial Andrés Bello, 2007

No tenemos ni idea de cuántas veces se ha editado esta novela del canadiense Douglas Cooper (1957), uno de los autores que pertenecieron a la vanguardia de autores de la editorial Hiperión (Nueva York), que los diera a conocer a partir de los años 90 y cuyas primeras obras han tenido un gran éxito de público en diversos sitios retirados de sus países de origen. En el caso de Cooper, se le conoce por su presencia en la red, desde la cual ha proyectado sus primeros trabajos y ha establecido una reputación que va más allá de Canadá o Estados Unidos.

Forman una generación que ha sido divulgada por la Editorial Andrés Bello (Chile) desde los años 90 y muchas de estas obras relevantes no han tenido la circulación que merecen entre el público hispano.

“Delirio” es la historia del reputado y equívoco arquitecto Ariel Price y la biografía a escribir, no autorizada, por Theseuss Crouch, un hombre que parece amenazar la reputación herida del célebre arquitecto. Toda la novela es, en realidad, una metáfora de nuestro tiempo, en el cual concurren los plagios, el servilismo a los nuevos amos, la idea del laberinto como indicio hacia un algo, la presencia de los malles como imagen de lo que realmente está existiendo, más los misteriosos avatares del arte y la cultura al servicio de la venalidad privada o estatal, según sea el caso. Un protagonista inusual son las paredes construidas de palabras que acusan la historia o recrean nuevos mitos, para darnos una novela aterradora sobre una biografía en curso, que muestra el lado oscuro de una historia de frenesí y mentiras, donde la suprema posición del arquitecto de edificios es, en realidad, un arquitecto de almas, siendo la suya el principio y final de la historia biográfica. Con este libro Douglas Cooper es el siglo pasado, y desde sus primeras obras, da inicio a lo que podría ser la novelística del futuro, del siglo XXI concretamente, muy alejada de la novela que hacen nuestros autores latinoamericanos, con fondo de “color local” o la arrogancia de escribir sobre una Europa distante, como tema de fondo y resultados de mampostería.

Ariel, Arianna, María de Magdala, Cósimo, Theseuss son símbolos rescatados de la historia natural del mito antiguo, para dar forma a una novela de futuro -que es el hoy- y configura el arte novelístico de este hijo de su tiempo, habitante de un Manhattan hecho visión laberíntica, para todo el que se adentre en esta historia.

“Delirio” es una novela de apertura. De una síntesis de lecturas e influencias que dan origen a un escritor de renombre, de un estilo profundamente original donde encontramos la presencia de los grandes escritores del siglo XX: Nabokov, Paul Auster, Ítalo Calvino, Philiph Roth, más el laberinto del laberinto, que significa esta nueva escritura que deberíamos leer, más a menudo, y no como saldo de edición que llega al país por medio de un sabio comprador, en esta época de contenedores adquiridos sin ver realmente lo que tienen dentro. En este caso auténticas joyas con obras de Pascale Roze, Steven Milhauser, Anne Fine, Richard Selzer, los cuales marcan la eterna vanguardia de la escritura del hoy, que es la del porvenir.

peridico La Prensa Libre 24 enero 2008

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