LA AUTOESTIMA
Juan Luis Mendoza
Hace ya un tiempo escribí ampliamente sobre la autoestima en esta misma sección. Además he dado varios cursos y charlas. Si a usted le interesa, se le puede facilitar al menos lo esencial de ese material. Mi teléfono es el 283-4945.
“¿Por qué se habla hoy tanto de la autoestima?”, se pregunta el psicopedagogo Bernabé Tierno Jiménez. Y se responde él mismo: “Porque es el “motor” de la persona y en cuanto sentimiento claramente positivo, generador de confianza y entusiasmo, contribuye de forma directa a la autorrealización, felicidad y éxito personal y social de cualquier individuo”.
Por el contrario, observa el mismo autor, “si las experiencias negativas y de fracaso acompañan al ser humano desde la infancia, el cerebro del niño sólo codificará sentimientos y pensamientos de baja estima y de escasa o nula valía y competencia personal”. Es decir, que la aceptación y amor de sí mismo es el fundamento y base de la autoestima y del sentirnos que valemos, que somos capaces, que podemos. Aquí la conocida sentencia de Virgilio: “Ellos pueden porque creen que pueden”.
Hay una ley que se llama “ley del aumento”, según la cual todo aquello en lo que fijamos y centramos nuestra mente (como si fuese una lente con infinitos aumentos) tiende a aumentar, sea bueno o malo, para bien o para mal.
¿Qué ocurre a la luz de este principio? Que si alguien, desde niño, “centra” su mente en experiencias de fracaso que le hacen sentir limitado o inferior, el sentimiento de limitación e inferioridad aumenta con el tiempo en el grado y profundidad en los que se haya ido fijando su mente en lo que se siente y vive dentro de sí. Es la pendiente hacia un menosprecio y hasta rechazo de sí que puede acabar en suicidio.
En un próximo escrito, prosigo con el tema, Dios mediante.
Diario Extra 26 enero 2008

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