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RESONOCO

30/01/2008 GMT 1

Librero

marfuerte @ 00:35

Enigma capital

Tomás Saraví (ed.)

San José oculto (v. II)

Cuentos

Editorial Andrómeda

Guillermo Fernández Á.
Escritor

Hace unos años, el escritor Tomás Saraví ideó la publicación de la primera antología titulada San José oculto . Había reconocido que en ciudades latinoamericanas como La Habana, Santiago, Buenos Aires y Bogotá, eran frecuentes las publicaciones “cómplices” sobre el tema de la ciudad: la ciudad como motivo de inspiración, la ciudad celebrada en literatura. Aquella idea se concretó finalmente con el editor y cuentista Alfonso Peña, editor del sello Andrómeda.

Esa primera antología lleva ya cuatro reimpresiones y se prepara la quinta. Los lectores agradecieron el proyecto y parece que se inauguró una tradición.

La Editorial Andrómeda presenta ahora el segundo volumen, San José oculto, una vuelta de tuerca . Este comienza con Así de fácil , relato de un nuevo libro de de Alfonso Chase, quien, como prosista, ha ejercido los estilos más heterogéneos. Así de fácil es un cuento sobre un jubilado que de pronto despierta de un sueño. El que toda la vida trabaja y vuelve a su hogar puede que, viéndolo todo lentamente, ya no encuentre nada en su sitio. El descubrimiento es traumatizante; es más, el descubrimiento “exige” el crimen.

En familia , de Myriam Bustos, una de las autoras más prolíficas del país, es un cuento con resabio freudiano. El tema del incesto, tratado en otros de sus trabajos, aquí se vela. La autora espera que el lector sea desprevenido y que no imagine el desenlace. En realidad, uno no lo imagina y se resiste a que suceda lo que está por suceder.

Alfonso Peña propone un relato de una singular belleza narrativa, La amatista perfecta . Casi se puede leer sin detenernos en la trama. También es el cuento que más nombra a San José, ciudad donde la mujer amada existe, desaparece, retorna. Este cuento ha sido construido con baldosas finas del Castillo del Moro, no con rústico concreto.

El siguiente trabajo es ¿Quién me ha robado el mes de abril? , de Adriano Corrales. Es una pieza sobre un intelectual que pasa del taller de poesía a la juerga y viceversa. La historia deviene en raptos de sectas y ofuscación amorosa cuyo final es algo hollywoodense, todo en la Calle de Amargura. Adriano experimenta con giros coloquiales (tal vez excesivos) de jerga universitaria. Rescatamos la forma de presentar el estrés del personaje: una versión moderna de la tensión actual.

Las nieves del tiempo , de Alberto Cañas, es un relato que se inicia con una frase escrita (presumimos) en la pared de algún muro de la ciudad: “Pito: Jennie la del colegio nocturno, necesita verte otra vez. Teléfono: 522-9008”. La inscripción urbana coincide con una historia del pasado. ¿Será que quiere una cita la misma Jennie que se amó en un protegido y lejano reino colegial? La situación es absurda, pero el viejo y aburrido viceministro se decide. Marca el número, incluso esperamos que la mujer conteste…

Recompensas es el cuento que yo escribí. Me inspiró un mendigo que toca una guitarra por el Parque de la Cultura. Uno siempre lo mira hecho un ovillo, tratando de expeler una canción. En el cuento lo apodan Pavarotti y ha cometido un asesinato monstruoso.

Alexander Obando participa con Sinus Roris , relato que forma parte de su primera novela El más violento paraíso . Las chicas que se tocan en un apartamento de la calle Cáustica (de la Amargura), mientras miran el entierro de Diana de Gales, conforman una escena de las que sabe tejer Obando: fino escritor de un erotismo que es como una tabla de salvación en el universo impersonal en que vivimos.

Laura Fuentes experimenta con Tríptico . Algunos no querrán llamarlo ‘cuento’, sino tan solo ‘poema en prosa’ o ‘prosa poética’. Gérard de Nerval es quizás su otra fuente de inspiración, además de la calle de la Amargura (por lo visto, la musa de muchos que escriben hoy en el San José oculto).

No estaría completo este paso por el segundo volumen emprendido por el escritor Saraví –el menos oculto de los josefinos y el más humano de los hombres cultos que conozco–, si no nos refiriéramos a Marco Chía, el ilustrador del libro.

El pintor Chía es el otro narrador que interpreta las estancias de los relatos con óleos, collages , pasteles, acrílicos: toda una orgía de imágenes que hacen, de este libro, una obra particular, una tradición literaria del gran Chepe.

SWuplemento Ancora. periódico La Nación 27 enero 2008

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