Columna Primera fila
Bobby Fischer y la tía Rosalía
Roberto García H. | rgarcia@nacion.com
Periodista
Tal y como siempre fue, “genio y figura, hasta la sepultura”, cuando tenía 14 años, desde entonces excéntrico, Bobby Fischer se echaba a llorar en los brazos de Rosalía Escalante, si perdía en un juego de ajedrez.
Así lo relata don Danilo Serrano Pinto en un correo electrónico que su hermano Carlos me reenvió, con el propósito de recordar a doña Rosalía Escalante de Serrano, tía de los hermanos Serrano Pinto (Carlos, Germán, Guillermo y Danilo), a raíz del reciente fallecimiento del genio del ajedrez.
Rosalía y Bobby se conocieron en Nueva Jersey, Estados Unidos, adonde la familia Serrano Escalante se trasladó a vivir a inicios de los años cincuentas, según describe el libro El ajedrez en Costa Rica , de los hermanos Alexis y Manuel Murillo Tsijili.
En aquella ciudad, la señora Escalante participó en torneos nacionales, jugó contra grandes figuras, como Gisela Gresser y Arthur Bisguier, y formó parte del club local, el Independent Chess Club, en West Orange, Nueva Jersey, club que también integraba Bobby Fischer, de quien Rosalía fue amiga y consejera.
Nació el 27 de enero de 1900 y falleció el 20 de diciembre de 1973. Se casó con el violinista Alfredo Serrano Bonilla, después de un largo noviazgo desde la niñez, cuando el joven le daba serenatas de violín en el balcón de la Fábrica Nacional de Licores, que administraba el papá de Rosalía.
Lecciones de vida. En memoria de la tía Rosalía, transcribo algunos párrafos de don Danilo.
“Me daba clases de ajedrez en la cocina de su casa, en barrio Amón. Si yo metía la pata, ¡jaque mate! Analizábamos la jugada y yo le rogaba que la repitiéramos, a lo que solía responder:
Vea, esta partida ya terminó. Si quiere empezamos otra, porque nunca le voy a permitir que se retracte, ya que en un juego de verdad, no hay segundas oportunidades. !Carajo, eso me enseñó mucho en el ajedrez y en la vida!, escribe, con emoción, don Danilo.
Años más tarde, cuando don Danilo se inscribió en el campeonato nacional, para su sorpresa, la Federación de Ajedrez estaba en la misma casa del Amón.
“Me ubiqué en el mismo sitio donde la tía jugaba y pude sentir su presencia, soplándome al oído frases inolvidables: Toque todas las fichas antes de hacer la jugada. ¡Torre a sétima! ¡El rey pa’lante!
Hace tiempo que don Danilo no practica el ajedrez, pero en los hermanos Serrano Pinto pervive el recuerdo de la tía Rosalía. Y su legado de humanidad.
periódico La Nación 28 enero 2008

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