Columna Esquina del cacique
Mágico fútbol
Leonel Jiménez Periodista
El gane de Saprissa ante Olimpia de Paraguay y el empate frente a Defensor Sporting, campeón de Uruguay, no pudo tener mejor sabor para ir a la final de la Copa Ricard, redondeando todos los encantos que reúne el fútbol.
Al ver lo de Saprissa en Uruguay, es claro que no estamos tan mal como nos autovaloramos.
El escepticismo por la ausencia de los tradicionales y curtidos que tenían muchos, no se sintió.
Saprissa ha reiterado su vitalidad y convencimiento que se asienta en el talento y la confianza de sus propias fuerzas, gana y empata con buenos goles y su fútbol centra la atención en el terreno de juego, ese espíritu de jugar noventa minutos y más, los tiene cara a cara ante el Nacional, otro grande en el cierre del torneo.
Sin saber qué pueda pasar esta tarde, ya estos jóvenes rozaron el honor y dieron una demostración de amor que traspasa el entusiasmo y la alegría que necesita el país.
No estamos tan mal como nos autovaloramos, pero dónde radica esta metamorfosis futbolística, por qué se juega con la fluidez que no vemos en nuestro campeonato, por qué allá nos animamos a realizar disparos de treinta y cuarenta metros, por qué se ve mejor técnica que de costumbre.
Todas estas interrogantes nos llevan a pensar que los jugadores en el torneo local llegan predispuestos a cometer toda clase de faltas, a enredar al rival, a entrabar el fútbol, a afear el espectáculo a como haya lugar, para ganar un punto.
A revolcarse, hacer circo y engañar al árbitro una y otra vez. Técnicos timoratos, árbitros alcahuetes, prensa complaciente y jugadores que todavía no conocen la palabra profesionalismo. Una llamada de atención para el futuro.
periódico Al Día 30 enero 2008.

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