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RESONOCO

12/02/2008 GMT 1

Realineamiento político

marfuerte @ 00:55

Claudio Alpízar Otoya
En estos días el ex candidato presidencial del Partido Unión para el Cambio (UPC), Antonio Álvarez Desanti, convulsionó el ambiente político, especialmente el de Partido Liberación Nacional (PLN), más por el estilo que por el fondo de su decisión de retorno. No fue sorpresa puesto que todos recordarán que un día posterior al primer domingo de febrero del 2006 -día de las últimas elecciones nacionales- y luego de su rotundo fracaso con un partido que nunca logró convertir en alternativa, en entrevista televisiva dejó en evidencia todas las intenciones de regresar. Lo que reafirmó por la misma vía dos días antes del referéndum del TLC. No cabe duda de que muchos de los partidos que participaron en las últimas elecciones nacionales, ante fracasos similares, padecerán con el electorado. Como dice el Dr. Fernando Sánchez Campos en su último libro “Partidos políticos, elecciones y lealtades partidarias en Costa Rica: Erosión y cambio”: “... es fácil definir el desalineamiento partidario a medida que éste se manifiesta en una reducción en la porción del electorado afiliada al partido y en la aparición de un votante más independiente, menos leal y más individualista”. Pues al no existir un verdadero compromiso con un proyecto social bien estructurado, muchos de nuestros partidos se han convertido en meras maquinitas electorales de coyuntura, que apuestan únicamente a una “política” mediática sin arraigo, sin sustento en la realidad nacional.

Así como Álvarez Desanti, muchos otros regresarán a las filas del PLN, quizás sin tanto ruido; unos desilusionados por fallidas experiencias electorales, otros maltratados por su apuesta al Partido Acción Ciudadana (PAC), que se transformó en un proyecto de izquierda trasnochada y totalmente desvinculado del sentimiento de las mayorías. Empero, serán más los que retornen al PLN motivados por la muy buena labor desarrollada por la actual Administración Arias Sánchez, que no solo le devolvió la credibilidad al PLN sino a muchos de los costarricenses en la clase política nacional. Otros volverán apostando a las altas posibilidades de un gobierno de ocho años. ¡Pero cuidado con la “miopía” política! Puesto que el costarricense se ha acostumbrado al vaivén del desalineamiento y el realineamiento partidario, y al menor movimiento en falso reacciona. Hoy el elector es más instruido e independiente, por lo que en este caso solo verá continuidad del Gobierno en la medida en que el candidato surja de la elite del arismo, no necesariamente de las estructuras del PLN, pues la primera es la única forma de evidenciar la seguridad de una continuidad del proyecto y la reactivación económica. El costarricense hoy más que nunca considera fundamental la situación económica para su toma de decisiones político-electorales, a sabiendas de las penurias que le provocan las malas decisiones en ese campo. Los temas de seguridad ciudadana, trabajo, vivienda, etc. seguirán teniendo importancia, pero el elector ha entendido que la única posibilidad de mejorar en esas y otras áreas es mediante la generación de recursos sanos, el cobro de impuestos justos y una excelente distribución de la riqueza. Ahora bien, ese realineamiento de fuerzas políticas no solamente se dará en el PLN, puesto que es muy posible que lo mismo suceda en el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) -en mucha menor proporción- al cual otros tantos adeptos con heridas suturadas regresarán. El tiempo todo lo cura, y si algo supo fomentar don Rafael Á. Calderón F. en su carrera política fueron las lealtades, pues independientemente de sus errores, muchos de sus seguidores le reconocen fortalezas que no encuentran en otros líderes de oposición. No sería de extrañar un regreso de José Ml. Echandi, quien con su renuncia dejo huérfano y en agonía al Partido Unión Nacional, que solamente espera los tornillos de la lapida para ser sepultado igual que el UPC.

Ahora bien, regresar a un PLN fortalecido, que estuvo en cuidados intensivos posteriormente a las elecciones de 2002, dependiendo de la forma en que se realice, sería juzgado por sus adeptos desde dos ópticas: arrepentimiento para los menos o cálculo político (oportunismo) para los más. Mientras tanto el regreso al PUSC, también dependiendo del estilo, puede representar: desfachatez para muchos o valentía para pocos, pues también estuvo en agonía después de las denuncias por estafas y los resultados electorales de 2006.

Paradójicamente el desalineamiento electoral que provocó el desgaste del bipartidismo hacia una nueva fuerza y alternativa -que era como se veía al PAC-, hoy ante la desilusión por esa apuesta política, puede que provoque que todo ese caudal electoral que logró y que lo tuvo a poco votos de triunfar, fomente un nuevo realineamiento de fuerzas hacia el bipartidismo, que podría consumarse en cuatro u ocho años. El trabajo realizado a la fecha por el PAC, lleno de contradicciones y sustentado muchas veces en golpear la institucionalidad nacional, -a mi manera de ver las cosas- será el detonante de este nuevo realineamiento, pues aquellos votantes que llegaron con la ilusión de una alternativa política han encontrado un movimiento totalmente falto de una visión de estadista en su único líder Otton Solís. Ha sido un partido que pareciera no tener en sus filas voces disonantes, siempre importantes para la retroalimentación y la neutralización del radicalismo y el culto a la personalidad; lo que se agrava con la atrofia que provocan en la toma de decisiones. La ceguera política no les ha permitido identificar las áreas en que con efectividad podrían haber enfrentado las dificultades de oponerse a un gobierno con altos índices de popularidad y sostener el caudal electoral. Bien afirma Sánchez Campos cuando escribe en el libro mencionado: “Sólo el tiempo, la habilidad de los líderes del PAC para afianzar su partido y –por qué no- la capacidad del PLN y del PUSC de responder a las demandas de sus nuevos votantes probarán si el desalineamiento partidarios observado en Costa Rica podría evolucionar hacia un proceso de realineamiento partidario”.

* Politólogo
periódico La Prensa Libre 5 febrero 2008.

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