Nueva York atacada por un gran monstruo
• Cloverfield
Gabriel Gutiérrez R.
gutgabriel@gmail.com
Cloverfield, 2008
Dirigida por Matt Reeves; Michael Stahl-David, Jessica Lucas, T. J. Miller, Lizzy Caplan, Odette Yustman
EE.UU. Sci-fi, suspenso, 85 minutos
“Cloverfield” está erróneamente promocionada en carteleras como una película dirigida por J. J. Abrams, el cerebro detrás de las series Lost y Alias, y director de “Misión Imposible III” (2006), y de la futura reinvención de Star Trek (25-12-2008).
La realidad es que el señor Abrams es el productor y quien tuvo la idea de crear, según sus palabras una película de un monstruo para Estados Unidos, así como Godzilla lo es para Japón. La diferencia es que el monstruo fuera más intenso y demente que los vistos en otras películas, porque ¿qué es peor que un animal asustado?
La producción se mantuvo bajo un gran hermetismo. Su trama, tanto como la realización de la película en general, fue secreta, por lo que no es extraño encontrarnos con una sorpresa al ver “Cloverfield”.
La cinta está filmada en tiempo real. No hay mucha historia de por medio, la profundidad de los personajes es nula y se podría decir que carece de un inicio definido y un final definido. Pero estos no son aspectos negativos. El gran aporte de “Cloverfield” como película es su originalidad.
Toda la cinta está filmada con una cámara de mano. Es la documentación del ataque de un monstruo en Nueva York, porque en palabras de Hud (T. J. Miller), el personaje que porta la cámara, “la gente tiene que saber lo que pasó”.
Este es el punto álgido de “Cloverfield”. Crear tal nivel de veracidad por medio de la simulación de una cámara de vídeo que en verdad parece que ese suceso acaeció en algún momento, así como el 9/11. Los efectos especiales parecen ser totalmente reales, la escenografía es estilísticamente perfecta, la mezcla de sonido es increíble, la falta de musicalización crea un sentimiento de vacío y la trama es tan intensa que en algunos parajes la claustrofobia se apodera del espectador de la mismas manera que lo haría un documental sobre un desastre natural o sobre alguna guerra.
Vivimos en un mundo dominado por las imágenes. Gente filma desastres naturales o accidentes desde un teléfono o cámara haciendo que nos mantengamos informados de muchos acontecimientos minutos después de haber sucedido. Por ello, ver una película que parece tan veraz como “Cloverfield” es solo un ejemplo de la forma en que podría documentarse un desastre.
Se debe apreciar la película, no quizás como una cinta vanguardista (recuerden “Blair Witch Project”, 1999), pero sí una aproximación diferente a lo que la gente está acostumbrada. Es la veracidad del relato y el nivel de detalle de la película lo que debe importar.
“Godzilla” (Ronald Emmerich, 1998) fue decepcionante, risible y tonta; “King Kong” (Peter Jackson, 2005) muy larga y romántica; “Cloverfield” es una combinación de miedo, tensión y ansiedad. Sentimientos que vivirá con solo estar sentado apreciando la cinta.
Se debe estar abierto a nuevas opciones y propuestas. El año pasado “The Host” (Corea del Sur, Joon-ho Bong, 2006) representó un quiebre en películas de monstruos, ahora le toca el turno a “Cloverfield”, una película con actores desconocidos y una trama que no se conoció hasta su estreno, un riesgo que parece haber surtido efecto.
Muy recomendada.
periódico La Prensa Libre 7 febrero 2008

Meneame
del.icio.us