Columna ESAS COSAS RARAS
María Elena Jiménez Vega
mjimenez@prensalibre.co.cr
Una porque es mujer, el otro porque es un negro. Bajo estas especificaciones he escuchado referirse a la árida contienda electoral que sostienen en las primarias demócratas de Estados Unidos Hillary Clinton y Barack Obama.
Como simple espectadora de esta campaña y un tanto harta de la política exterior y belicosa que ha desarrollado el presidente George W. Bush, líder también del Partido Repúblicano, anhelo, deseo, que el Partido Demócrata regrese a la Casa Blanca. Pero lo curioso de este sentimiento es que hay en la disputa dos personajes que me agradaría ver como presidentes de esa nación.
No solo por ser mujer desearía que una mujer rompa estereotipos y asuma la Presidencia de una nación tan poderosa como Estados Unidos, un país tradicionalmente gobernado por hombres.
Me decía un compañero: quien administra bien su matrimonio, su hogar, es capaz de administrar en buena forma un gobierno.
Hillary Clinton administró y sigue haciéndolo con su matrimonio, pese al golpe bajo que recibió cuando se hizo pública la relación extramarital de su esposo, el entonces presidente, Bill Clinton. Ella mantuvo su temple pese al escándalo, a las críticas y a la presión.
Pero no solo por ello la visualizo en la Presidencia de la principal potencia de América, sino también por su conocimiento y por sus años en la política.
En la misma acera, un hombre atípico por su color le ha dado caza a la Dama de Hierro estadounidense (en alusión a Margaret Thatcher, quien ocupó el cargo de Primera Ministra Británica desde 1979 a 1990), sí, un hombre negro en Estados Unidos con grandes posibilidades de ser presidente.
A Barack Obama no solo lo persigue la buena sombra de Martin Luther King, sino también la dinastía Kennedy. La única hija viva del ex presidente John F. Kennedy comparaba a Obama con su padre: "Nunca tuve un presidente que me inspirase de la manera en que la gente me dice que los inspiró mi padre. Pero, por primera vez, creo haber encontrado al hombre que podría ser ese presidente. ¡Esto pone a Obama con un pie en la Casa Blanca!, me dije.
El hombre de color, con su inteligencia y buen carisma, está dando pelea para llegar a la Oficina Oval.
Pero, francamente, ¿estarán los gringos realmente preparados para elegir a un hombre negro como presidente de su país, teniendo en su historial tantos antecedentes racistas?
¿Le darían los estadounidenses su voto a un hombre negro frente a un hombre blanco, posiblemente el republicano John McCain. ¿Estarán tan abolidos los sentimientos de racismo en Estados Unidos como para elegirlo? Yo no lo veo tan claro.
En cambio, ¿estarán los estadounidenses preparados para ver a una mujer como jefa del Estado y del ejército? Me parece que sí. Obama me gusta. Él creció como la espuma, pero creo que le falta más presencia en la política estadounidense. Considero más capacitada a Hillary Clinton, quien además de ser demócrata es blanca, para los intereses de los gringos.
periódico La Prensa Libre 8 febrero 2008

Meneame
del.icio.us