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RESONOCO

27/02/2008 GMT 1

A medio camino

marfuerte @ 01:14

Elección en Estados Unidos

Los republicanos, al menos, parece que encontraron un candidato decente

WINSTON CHURCHILL, aquel famoso estadounidense a medias, dijo una vez, que siempre se podía confiar en que los compatriotas de su madre harían lo apropiado, después de agotar todas las opciones disponibles. Sus palabras bien se pueden aplicar al Partido Republicano en este momento. Después de haber celebrado prolongadamente al “Alcalde de Estados Unidos” Rudy Giuliani, de haber mirado nostálgicamente a la remembranza de Reagan en Fred Thompson, de haber cortejado al millonario Mitt Romney y haber cantado con el predicador Mike Huckabee, los votantes del partido han optado por John McCain, el único republicano al que los encuestadores dan oportunidad de evitar que la Casa Blanca caiga en manos demócratas. Es posible imaginar que McCain falle en cuanto a lograr la nominación después del Súper Martes, que lo vio ganar el triple de delegados que su rival más cercano, el señor Romney, y barrer en los estados más grandes, pero para eso se necesitaría una intervención espectacular del Todopoderoso a nombre de los que con mayor frecuencia alegan que están trabajando para Él.

Dados los defectos de George Bush, los republicanos la tienen cuesta arriba, pero se han labrado una oportunidad. McCain es un hombre valiente. Lo demostró en Vietnam, mientras Bush y Bill Clinton consiguieron otras ocupaciones. Cuando fue prisionero de guerra, se rehusó a ser liberado sin sus compañeros, aunque ya lo habían torturado durante un año, y así se ganó cuatro años más de agonía. También ha sido valiente en la política. Se necesita un individuo excepcional para exponerse al odio de su propio partido antes que transigir en los asuntos en los que cree, tales como la necesidad de una reforma en cuanto a inmigración, lo erróneo de la tortura en cualesquiera circunstancias o la necesidad de abordar el calentamiento global. Si McCain llegara a ser presidente, el mundo vería a un estadounidense con puntos de vista diferentes a aquellos que, tristemente, aprendió a esperar de los republicanos en tiempos recientes.

Esas posiciones atípicas, así como su disposición a hacer equipo con los demócratas en el Senado, puede haber ganado para McCain el apoyo de muchos de los votantes independientes que serán cruciales para las oportunidades republicanas de ganar la elección general. Pero sería erróneo pensar que el senador de Arizona simplemente les está consintiendo los caprichos a ellos. En una gran variedad de otros asuntos, él se ha corrido el riesgo de alienar el centro. Él es apasionado creyente en el libre comercio (lo que le gana el cariño deThe Economist , al menos) y fue uno de los que apoyó la “oleada” en Iraq, cuando todos los demócratas, la mayoría de los independientes y un buen número de republicanos pensaba que lo mejor era que Estados Unidos se marchara. Algunas de estas creencias, lamentablemente, de seguro le van a causar daño, pero dice mucho de él que cuando los consejeros le pidieron con urgencia que las moderara, el con enojo rechazó la propuesta.

Grietecitas en la armadura. McCain es con certeza el hombre apropiado para los republicanos, pero todavía no estamos listos para darle el espaldarazo para la presidencia. Su edad es una desventaja: con 72 años, sería, si resultara electo, el presidente más viejo en la historia a la hora de asumir el mando (aunque Ronald Reagan era mayor que él cuando fue reelecto en 1984). Su salud no ha sido perfecta –aunque su mamá, de 96 años, luce tranquilizadoramente vivaz– y su elección de un compañero de fórmula es, por lo tanto, un tema que origina más preocupación de lo normal. Un peligro es que él se sienta obligado a seleccionar a Huckabee, quien ganó cinco estados sureños esta semana y es atractivo para los cristianos evangélicos que no confían en McCain. Por agradable que resulte, Huckabee está manchado por una vena de populismo anticomercial y por una fe literal que a veces lo ciega ante lo que es ciencia básica. La posibilidad de una presidencia de Huckabee pondría a pensar a muchos votantes independientes (y a este periódico).

Otro problema de McCain es su temperamento. No lo ha suavizado el haber tenido que administrar un estado, una falla que comparte con sus rivales demócratas, pero con desventaja. La otra cara de la moneda de su valor es su mal carácter. Se han producido muchos choques violentos con sus colegas senadores. En momentos cuando Estados Unidos necesita reconstruir su relación con el resto del mundo, un irritable patriota que apoyó la guerra en Iraq (aunque fue el primero en pedir la cabeza de Donald Rumsfeld cuando las cosas empezaron a salir mal) y que se sabe que ha cantado “Bombardeen, bombardeen, bombardeen, bombardeen, bombardeen Iraq” al ritmo deBarbara Ann se podría mejorar desde un punto de vista diplomático.

No hay que descartar a los demócratas. Es cierto que puede que un demócrata todavía nos impresione, pero primero tienen que ordenar la casa. Por suerte para McCain, eso va a tardarse un tiempo y, mientras tanto, puede empezar a recaudar fondos para la campaña presidencial. La mayoría de los analistas dice que Barack Obama tendría mejor oportunidad de ganarle a McCain que Hillary Clinton. El joven senador negro tiene mejor capacidad de atraer a los votantes centristas que quieren a McCain; y la posibilidad de otra copresidencia de Clinton influiría mucho en que los derechistas republicanos apoyen a un hombre al que ellos no consideran verdaderamente conservador.

Ese cálculo debería ayudar a Obama en estas semanas posteriores al Súper Martes que fue, del lado demócrata, un empate. Otros 22 estados, incluyendo grandes como Texas y Ohio, todavía tienen que votar en las primarias, y todavía falta por escoger a la mitad de los delegados. Obama también logrará una ventaja por el regreso a la batalla en la que se pelea estado por estado, dado que él tiene habilidad superior para “calentar” a grandes multitudes. Pero la formidable maquinaria de Clinton sigue en marcha y el hecho de que ella ganó en la mayoría de los estados grandes que estaban disponibles el Súper Martes ha elevado infinitamente a su equipo. El apoyo sólido de los hispanos le ayudará a Clinton mucho en Texas, aunque al costo de mantener la raza como un asunto vivo y desagradable en la campaña electoral. Por otra parte, esta semana Obama ganó en más estados y puede haberse asegurado uno o dos delegados más, de manera que puede reclamar para sí tener un impulso superior.

Esta pelea va a ser larga y asquerosa, pero puede que los demócratas salgan con más fuerza de la contienda. Tanto Clinton como Obama tienen los atributos necesarios para enfrentarse a McCain: los dos hacen campaña de manera extraordinaria, en general han ofrecido propuestas de políticas detalladas e inteligentes y han tenido que esforzarse de manera excepcional para conseguir los votos.

Así que McCain todavía no está más que a medio camino hacia la Casa Blanca. Pero el hecho de que los republicanos parecen haber aprendido de sus errores lo suficiente como para alinearse detrás de un candidato creíble es un buen augurio para el país… y para el mundo.

periódico La Nación 10 febrero 2008

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