LA RONDA DE LOS LIBROS
Alfonso Chase
Un placer fugaz
Truman Capote
De Bolsillo Editores, 2007
Un placer fugaz, decía el autor al recibir las cartas, en la inmediatez de su tráfago real. Truman Capote (192401984) escribió muchas cartas, misivas, tarjetas, prontuarios y apuntes durante su vida. Ahora se publica una selección de su correspondencia desde 1936, donde le informa a su padre que había sido adoptado y modificado su apellido; hasta 1982, antes de su muerte, en un recado amoroso a su amante de muchos años, Jack Dunphy.
La antología de cartas se edita en orden cronológico, a cargo del también escritor Gerald Clarke, el mayor especialista en detalles de la vida, la obra y otros pormenores de la existencia de un escritor excepcional, como él mismo lo afirmaba.
La inteligencia del compilador se demuestra en la selección de las cartas, el esfuerzo de recogerlas de diversas bibliotecas, destinatarios, archivos de los herederos, así como de personas que recibieron las cartas y las conservaron, como parte de su legado, en diversas universidades norteamericanas.
Uno siempre tiende a ligar a Capote con otros escritores de su generación, sobre todo aquellos que formaron parte de su grupo, amigos o adversarios luego, pero la individualidad vulnerable del autor nos permite observarlo en una especie de nicho de soledad, donde construyó su obra, viajando, residiendo en Europa o simplemente viviendo en Nueva York, en el centro de la ciudad o un poco más alejado.
Esto refleja los estados de ánimo en los que fueron escritas muchas de las cartas, y las diferencias que se marcaban en los diferentes sitios, paisajes, personas o acontecimientos. Luego podemos reconstruir los detalles de su vida, sus complejas visiones de sí mismo, los odios y amores que dieron forma a su personalidad de niño sureño, en su origen, neoyorquino por adopción, mas el mundo social del relumbrón que le permitía ser una especie de joya entre la bisutería ambiente. Las cartas reflejan a los destinatarios de acuerdo con lo que él pensaba de ellos y la mezcla de las mismas nos hace percibir las contradicciones sobre las relaciones humanas, solo reconocibles en la franqueza con la cual se refería a unos y otros. El libro debe leerse, también, como una especie de literatura epistolar sobre su propia obra, en la búsqueda de detalles, testimonios, opiniones o simplemente punto de vista sobre su obra en proceso, como sucede con la correspondencia con Alvin y Marie Dewey, esperada por muchos de los admiradores del autor, para seguir la ruta de la construcción elaborada del clásico “A sangre fría” y el impacto creador de la obre al irse escribiendo en los años que le dedicó. Muchas veces las opiniones de Capote se contradicen con la realidad de lo que vivían sus contemporáneos, y sucesivas cartas aclaran los asuntos, pero el que envía los conoce a tal profundidad que podemos encontrar lo que estaban haciendo, aunque se encontraran a miles de kilómetros de donde provenían las cartas. Otro aspecto importante, ausente muchas veces de sus obras, es el contexto histórico que le tocó vivir, no solo en sus relaciones cotidianas, sino también en lo que realmente afectaba su vida, dentro de los sucesos de su país o del mundo, tal como pueden percibirse en sus giras de conferencias, con detalles muy lúcidos sobre la marcha de los acontecimientos.
A diferencia de su propia imagen, muchas de las cartas a sus amistades son dechados de ternura, amistad amorosa, generosidad para sus colegas, bondad y solidaridad en compartir sus bienes y al hecho de que estando solo, muchas veces, existía realmente por la mirada ajena, reconciliándose con algunos con facilidad, exhibiendo odios a muerte con los que lo traicionaban, según sus criterios.
El libro también nos muestra a un hombre atormentado por sus defectos, por sus carencias más
hondas, por retazos de su niñez y adolescencia, lo fue hasta su muerte: especie de Peter Pan que nunca llegó a crecer realmente como persona.
En algunas de las cartas se trasunta el autor como “romántico empedernido” y
parece que así fue, un poco alocado en sus relaciones personales, con hombres y mujeres, y particularmente con los hombres de que se prendaba. Una hermosa colección que viene a completar la excelente bibliografía de Capote, hecha por su biógrafo más renombrado, el cual empezó a reunir materiales cuando el autor estaba aún con vida.
Todo cuenta
Del pasado remoto al futuro incierto
Saul Bellow
De Bolsillo Editores, 2007
Saul Bellow (1915-2005), Premio Nobel de Literatura 1976, está considerado uno de los grandes escritores norteamericanos del siglo XX y cuya obra de pensamiento, no solo novelística, ha influido en sus conciudadanos, desde las perspicaces y originales maneras de plantearlas, como representante de una generación de escritores judíos, pertenecientes a la segunda generación establecida en Estados Unidos, formados en su cultura, escribiendo en inglés y representando las ideas y las acciones del hombre común de
Norteamérica, desde que en 1944 fuera publicada su primera novela.
Ahora se nos ofrece una recopilación de sus ensayos más relevantes, conferencias, artículos en revistas, en la cual podemos complementar el tono e intención de sus narraciones, que pueden quedar definidos en el discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura 1976, y donde parecieran condensarse sus ideas más profundas y su propia manera de escribir y ser en las palabras. Seis partes dan forma a una colección de ensayos en los cuales se analizan personajes de épocas pasadas, Mozart y su música, los sucesos políticos del pasado inmediato, la situación del intelectual judío y sus relaciones sociales en la sociedad de Estados Unidos, los escritores, los intelectuales y la política, así como sesudos estudios sobre el conflicto árabe israelí, más temas pertenecientes a diarios, cuadernos de viaje, apuntes de ayuda memoria, todo lo anterior convertido en material de lectura para entenderlo como persona, escritor y ciudadano.
La prosa de Bellow tiene el refinamiento de una amplia lectura, de lecturas más allá de las simples ideas, así como la expresión más franca y clara de lo que piensa un hombre comprometido con su obra literaria primero, y luego con la sociedad, de la cual forma parte como elite de pensamiento.
Nacido en Canadá, con estudios en Chicago, dentro del seno de una antigua familia judía, la prosa de Bellow siempre conserva esa ironía por lo que se le recuerda, que combina la modernidad de su país, su educación, pero la nostalgia de lo europeo, sobre todo Francia, en la lectura de sus principales escritores, los cuales él considera clásicos, en el siglo XIX y XX, y la falta de una auténtica cultura literaria en Estados Unidos, referida a la relevancia de los escritores como figuras públicas. Este libro, como el título lo indica, tiene de todo, sumergido y saliendo de diferentes tópicos, para darnos en sus seis partes una imagen congruente de lo que Bellow escribió en prestigiosas revistas, entrevistas (por él mismo), que tratan de darnos una imagen congruente, al final de su vida y con su propia intervención, como legado del hombre, del escritor, del personaje público. Están presentes los intereses cardinales del autor, así como temas axiales, en los cuales era diestro, convergiendo todo en el discurso al recibir el Premio Nobel de Literatura, texto en el que parecen condensarse sus ideas más importantes. La visión de Bellow nunca pierde el periplo de sus padres como inmigrantes: San Petersburgo, Montreal, Quebec, Chicago y el proceso de americanización de su persona, en las relaciones con la refinada cultura inglesa y su visión de que sus maestros y profesores, en la época de estudiante, eran concebidos casi como misioneros y sustento de su formación constante. Un libro para penetrar en el conocimiento y las ideas de un escritor judío, canadiense, norteamericano o como él lo propone: planetario. Su teoría del hacer novela está implícita en todos los artículos, lo que nos permite ahondar en un hombre de letras, profundamente original y de combate.
El viaje
Sergio Pitol
Anagrama, 2002
Sergio Pitol (1933-2006) es uno de los escritores mexicanos más reconocidos de su generación, autor de más de nueve libros de relatos, estudios, traducciones y conferencias memorables, que le permitieron recibir el Premio Juan Rulfo por la totalidad de su obra en 1999. Pero todo reconocimiento en este escritor deja atrás lo circunstancial, para adentrarnos en una prosa extraña, recubierta de belleza, seca algunas veces, llena de la sabia locura de penetrar en lo hondo de las circunstancias, lo cual lo diferencia de muchos otros escritores.
“El viaje” es una posible recuperación de sus diarios transformados en narración, libro que se va haciendo a sí mismo a partir de los apuntes de circunstancia, en los cuales Pitol toma detalles, inventa sucesos, sufre transformaciones visuales, detalla perfiles para estudiar el medio en que está, dándole al final un sincopado y certero corte a todo lo que ha tenido ante sus ojos.
El libro refleja lo que el título define: un viaje que inicia en Praga y llega hasta el
Cáucaso, Georgia, pasando por la historia social, literaria, las transformaciones del viajante, las omisiones anteriores, como si todo fuera un reencuentro con lo que ha sido o fue la labor de Pitol: diplomático en China, Polonia, Hungría, Checoslovaquia, París y Moscú, y las relaciones afectivas que de eso derivan, pudiendo situarse este libro en tiempos de la Perestroika y todo lo que sucedía en su alrededor, y cómo influye, sutilmente, en el autor. Pero es también un periplo novelado, en el sentido en que el escritor penetra en los vericuetos de las circunstancias rusas, sufre, se alegra, euforiza en su prosa, combinando la intensidad del viaje con el valor ensayístico de cómo se propone entender lo que mira y siente. La descripción de los lugares es una obra maestra de la observación, más el uso de imágenes del pasado, para así mostrarnos el presente y el porvenir, con las voces convertidas en el murmullo del tiempo, algo que muy pocas veces se logra en estos libros, pero que la maestría narrativa de Pitol la hace deslumbrante.
Dos artículos: Retrato de Familia, I y II, sobre la poetisa rusa, poeta se auto declaraba ella, Marina Tsvietáieva, nos lleva al mundo del pasado, pero traza la existencia misma de una generación, París y Moscú, con los movimientos, intrigas, desconsuelo de los exilados, y un perfil de la existencia desgraciada de la escritora, desmoronándose ante la vida. Las escenas de una fiesta de autores en Tbsili (Georgia) le permiten hacer contrastes entre Moscú y los georgianos, en momentos en que ya se desplomaban las antiguas repúblicas soviéticas. Un libro para lectores interesados en percibir la historia colectiva como personal e íntima, de la mano de uno de los escritores más austeros y deleitosos que ha dado México, y que en el clímax de su madurez supo ser reconocido, admirado, querido y respetado por las más nuevas generaciones.
Aunque el libro consigna el periplo en un mes, los sueños de Pitol, desbocadamente contados, le dan un toque fantasmal, como si asistiéramos a una proyección en blanco y negro, con colores que saltan, más que de la imaginación, de lo externo. Un libro que bien puede leerse como el ir descubriendo a una matrioshka, lo dice la presentación para llegar, de un sitio al otro, a las profundidades de una novela posterior de Pitol, que ya se iba escribiendo dentro de su cerebro.
Suplemento Abanico Periódico La Prensa Libre 14 febrero 2008.

Meneame
del.icio.us