La derecha canonizada
Diego Víquez
Sería bueno para el alma mundial que los republicanos salieran
Filósofo
Al terminar la lectura del artículo de Montaner sobre Mc Cain, no sabía si estaba leyendo a Carlos Alberto Montaner o a Ricardo Montaner, tal era la miel que destilaba. El relato parecía estar tomado de las Actas de los Mártires romanos de la Iglesia Católica. Lógicamente se trata de un recurso válido, dada la preocupación de la rancia derecha latinoamericana y del conservadurismo norteamericano de frente a la sólida campaña demócrata.
Habría sido bueno en 8 años de terror republicano en la Casa Blanca –y por ende en todo el mundo–, haber escuchado a todos esos que andan calificando de idiotas a los que no piensan como ellos, la más mínima palabra clamando por cambios, por hacer mejor las cosas, por pedir de Washington algo más que discursos patrioteros mientras se sembraba el terror en todo el planeta.
Sed de cambio. Creo que el orden mundial requiere cambios urgentes, no solo de pasar de un loco a un conservador un poco más liberal –¿quién me podría explicar eso?–. Obama, de alguna manera, encarna esa sed de cambio, pero probablemente para algunos sectores, incluidos de Latinoamérica , el cambio de un blanco-ranchero-recién-bajado-del-caballo a un negro liberal e instruido, les ocasiona vértigo e incertidumbre.
Creo que lo que se está jugando en Estados Unidos en este proceso electoral va mucho más allá de sus fronteras y del estrecho horizonte de un espacio de tiempo circunscrito a una administración; puesto que finalmente parece estar emergiendo de nuevo el EE. UU. que maravilló a Toqueville y que engendró a Jefferson y a Lincoln: una sociedad en la que la libertad, y no el miedo, sea el valor dominante.
En cualquier pueblo en el que la libertad reina, nadie piensa ni decide por nadie, el ciudadano, finalmente y nunca mejor dicho, es el auténtico soberano. Los estadounidenses, por estos días, nos sorprenden de nuevo, están teniendo el coraje de decidir entre un negro y una mujer.
Aire fresco. Confieso que encuentro un gusto particular en el senador de Illinois, su verbo encendido –demagógico o no– es una verdadera bocanada de viento fresco, el aplomo con el que habla de Latinoamérica, su familia de verdad y su campaña desde atrás y creciendo, han sabido despertar en el mundo un aire de “qué es lo que está pasando y qué podría pasar”, que tiene bastante confundidos práctica- mente a todos los representantes de esa derecha mundial, que prefiere la peor de las dictaduras de derecha antes que cualquier asomo de cambio imprevisto o de incertidumbre; por algo se llaman a sí “conservadores”.
Algo de bueno debe tener la candidatura de Obama, que los principales medios de comunicación de todo el mundo, en manos de las derechas, le han venido dando, desde el inicio de la campaña, una cobertura bastante menos que discreta. A nivel de exposición en los medios, la candidata Clinton pareciera ser la arrolladora.
En todo caso, aún nada está dicho, pero sería bueno para la salud del alma mundial que salieran los republicanos de la Casa Blanca y que no fuera ocupada por una señora que ya estuvo ahí, sino por este afroamericano, que gusta decir que “sí podemos”.
periódico LA Nación 15 febrero 2008

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